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domingo, 15 de septiembre de 2019

Madre adolescente


Hoy os traigo una nueva historia de superación, pero en este caso se trata de una mamá joven, una mamá muy joven que se quedó embarazada de forma inesperada pero que desde entonces su mundo gira entorno a su pequeña. Un debate social interesante, el embarazo adolescente contado desde la perspectiva de Jennifer (que podéis seguir en @srta_reyes_ ). Si tú también crees que tienes una historia que merece ser contada, escríbeme a @mi_arcoiris_guerrero
            Me quedé embarazada con 14 años, aunque me enteré unos meses después de cumplir los 15. Obviamente no lo buscaba pero me hizo ilusión saberlo y tanto mi pareja (con quien llevaba dos años y pico) como yo decidimos seguir adelante con el embarazo. Tengo que reconocer que en un primer momento me sentí abrumada, sobre todo porque no sabía cómo iban a reaccionar mis abuelos y mi tía, las personas más importantes para mí, pero tanto en esos momentos como durante el embarazo y la maternidad, el tener a mi pareja apoyándome desde el minuto uno ha sido un gran alivio y apoyo para mí

            A la familia no se lo conté como cabría esperar, todos sentados y con cara de circunstancia… a mi padre no se lo dije, no nos llevamos especialmente bien y hacía tiempo que no le veía y a mi madre se lo contó mi pareja tranquilizándola y haciéndole saber que iba a encargarse y hacerse responsable del bebé y para mi sorpresa ella no reaccionó nada mal. A mi suegra debo reconocer que le sentó peor, coincidíamos con el periodo y al preguntarme le enseñé directamente el test positivo, no supo cómo reaccionar aunque poco a poco se fue haciendo a la idea y aceptándolo.
            Con respecto a los amigos… la verdad es que al principio no se lo creían tampoco y se pensaban que estaba loca por seguir adelante con esta aventura. Durante el embarazo se preocuparon por mis ecografías pero la verdad, al final poco a poco se fueron distanciando, supongo que los intereses comunes cambiaron. Es ahora cuando he conseguido retomar relación con una de ellas.
           
Tuve un embarazo normal, con síntomas típicos de los primeros meses (vómitos, náuseas, algún mareo…) pero llevaderos, y quizás lo más duro y complicado fue compaginar mis estudios con mi embarazo. Yo me encontraba repitiendo segundo, y mis compañeros no entendían que tenían que cuidar sus movimientos estando yo cerca porque podía ser peligroso para mí: tiraban mochilas, libros… intenté hablar con jefatura cuando ya estaba de 6 meses para dejarlo, pero no me lo permitieron porque aún no había cumplido los 16 años por lo que estuve yendo a clase una vez a la semana que es lo que me exigían hasta que a los 7 meses, preocupada decidí dejar de ir al instituto. Paralelamente, me mudé a casa de mi pareja y su familia y aunque no me costó adaptarme sí noté que mi mentalidad cambió por completo, pasé de pensar sólo en mí a pensar en mi hija y lo que pudiera necesitar…porque sí, ¡era una niña! Y aún recuerdo la ecografía definitiva donde nos lo confirmaron y la ilusión que nos hizo a todos porque ¡estábamos deseando tener una pequeña en casa!
            En las revisiones iba todo perfecto, pero llegó la semana 41… y Esther, mi bebé, ¡no quería salir! Salía de cuentas el 24 de Abril de 2018 pero yo ni dilataba, ni rompía la bolsa, ni tenía contracciones…nada, así que en la revisión del 30 de Abril me dieron cita para provocación.
            El 1 de Mayo comenzó todo, me pasaron a monitores pero no tenía ninguna contracción, por lo que me pusieron una especie de tirita en la vagina con un gel para empezar a dilatar un poco y en ese momento sí empezaron las contracciones que aunque dolían se aguantaban. Continúe así y la matrona iba visitándome para ver cómo iba dilatando, y en una de las visitas le pedí por favor que me la sacaran ya que no aguantaba ese dolor. Estaba de sólo 2cm… así que me propusieron poner la epidural, y bendita la hora, me pararon el dolor e incluso me quedé dormida un rato. Cuando me desperté ya sentí las ganas de empujar, y en la madrugada del 2 de Mayo, tras media hora más o menos nació lo más bonito del mundo. Yo estaba muy feliz y fue algo fácil, ni me desgarré mi tuvieron que darme puntos.

            El próximo 2 de Octubre mi hija hará 17 meses, han sido 17 meses llenos de amor y pasión y deseo que así siga siendo. Y es cierto que en este tiempo he tenido que madurar, quizás más rápido de lo que esperaba, porque esto no es un juego ya no consiste en ir donde queríamos nosotros sino que hay que estar pendiente del bebé, darle de comer a su hora, cambiarle el pañal… yo por ejemplo ¡no había cambiado un pañal en mi vida! Reconozco que no es un camino fácil, sobre todo por lo juzgada que te sientes, probablemente en general, pero en mi caso al vivir en un pueblo pequeño las cosas se saben antes y me han llegado a decir que sería mala madre porque era muy pequeña y me creía que era un juguete la niña. A toda esa gente le querría decir que yo cuido de mi hija perfectamente a día de hoy, por las mañanas trabajo gracias a mi suegra que se puede quedar con su nieta, y por las tardes se las dedico en exclusiva a ella: merienda, juego, baño… Es cierto que al principio no se sabe que hacer, pero como nos ocurre a todas porque ninguna mujer nace sabiendo y de todo se sale, a veces más rápido, a veces más despacio pero se consigo. Por último, quiero aprovechar para decir que estoy orgullosa de ser madre y que no hay que juzgare tanto la situación de los demás pues tú como padre/madre no puedes asegurar de forma tajante que el día de mañana no te ocurrirá y si normalizamos estas situaciones podremos facilitar la vida a las madres adolescentes como yo.

 Gracias por compartir tu experiencia y como siempre podéis seguir nuestra historia en nuestro instagram (@mi_arcoiris_guerrero) y si tenéis alguna historia que queráis compartir podéis escribirme al mail miarcoirisguerrero@gmail.com

lunes, 11 de febrero de 2019

¿Miedo al parto?

Parece mentira que después de haber pasado ya por un parto complicado (vaginal y cesárea de urgencias con sedación en algún momento) me encuentre ahora a días de mi segundo parto muerta de miedo y nerviosismo. Quizás es por lo aprendido en este último año, no sólo por mi experiencia personal sino por tantas mamás en el cielo con las que he hablado que me han hecho abrir los ojos y saber que no siempre sale todo bien; quizás es porque en el anterior no me dio tiempo a pensar en lo que iba a pasar, ni siquiera tenía en mente ese momento del embarazo... o quizás es porque prácticamente sé el día y la hora en la que se va a producir ese maravilloso encuentro.
Las que me seguís por Instagram ( @mi_arcoiris_guerrero ) sabéis que me provocan el parto en la semana 37 porque llevo con un cólico biliar y muchos dolores desde la semana 20 aproximadamente. Tengo que reconocer que por un lado me siento débil por no poder haber aguantado hasta que Alejandro quisiera nacer, fuese en esta semana en la 40 o en la 42; pero por otro lado tengo que ser lógica y consecuente con la situación, físicamente no estoy bien desde hace muchos meses (¿os imagináis que cada vez que comieseis algo tuvieseis un dolor insoportable en la boca del estómago o en el lado derecho? pues así llevo yo todo este tiempo), pero es que emocionalmente tampoco, sobre todo estas últimas semanas que están siendo una prueba dura de gestionar. Me siento poco útil, no puedo cuidar a mi hija sola y necesito estar bastante tiempo en reposo, no sólo por la amenaza de parto prematuro que tuve sino porque cuando hago esfuerzos el dolor es más intenso y me deja doblada de dolor, por eso creo que la mejor opción para evitar desgastarme más es provocar el parto en estas semanas (teniendo en cuenta que el digestivo inicialmente quería provocarlo y operarme en la semana 24 y después en la 34 o 35). Lo positivo es que hemos llegado a término, semana 37 ya está dentro de los límites que se consideran válidos, tiene buen peso y además partimos de las inyecciones de maduración pulmonar que pusieron en la semana 31. Todo positivo, pero el miedo no se va, al final, hay tantas cosas que pueden salir mal...
 
A pesar de todo, sé que él estará bien, gordito, fuerte, sano... pero tengo mis dudas sobre como estaré yo, cómo lo haré pues al final el momento de empujar sólo le corresponde a la madre, y claro, mucha gente me dice que me deje guiar por el proceso, que el cuerpo es sabio y sabrá lo que hacer pero ¿sabéis qué? no estoy tan segura porque en el anterior parto no supe cómo empezar. Es verdad que fue rápido y me dijeron que lo hice muy bien, pero ahora mismo siento que estoy bastante bloqueada, quizás también porque ese momento no lo vivo como algo bonito y trascendente como mujer sino más bien como un mero trámite para conocer a mi pequeño que, contra todo pronóstico, lleva dentro de mi nueve meses como todo un campeón.
Sea como sea, mis escritos como siempre me sirven para generar un poco de desahogo emocional, y el miércoles tendré la fecha exacta, ¿jueves o viernes? lo que valore la ginecóloga aunque sería bonito que naciese el 14 de Febrero, aunque no celebre San Valentín es una fecha rodeada de mucho amor ¿no?
Iré informando por mis redes sociales, mientras tanto y como siempre os digo, si tenéis alguna historia de superación o interés que queráis compartir no dudéis en escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com y en breve os contactaré; igual que continuaré en breve con las historias de "mamas en el cielo" que tengo pendiente pero por mi salud física me ha sido imposible poder sentarme a escribir de forma tranquila hasta ahora.

lunes, 4 de junio de 2018

El arcoiris después de la tormenta

Hoy Judit puede decir orgullosa que es una mamá en la tierra, pero por desgracia también es una mamá en el cielo, y ella, como en mi caso ha tenido que escuchar como menospreciaban a su ángel únicamente por tener ya a su segundo hijo entre sus brazos. El relato de esta mamá en el cielo no sólo busca visibilizar el duelo que tantas veces vemos ignorado, sino también que se entienda que un hijo no sustituye otro, y que los llevamos siempre en nuestro corazón ya que por desgracia no podemos llevarlos en nuestros brazos.
Recordaros que podéis escribir vuestra historia para compartir escribiéndome a miarcoirisguerrero@gmail.com:

Hace dos años mi vida se derrumbó a pesar de tener todo lo que muchos desearían: dinero, amor... pero yo me sentía vacía porque acababa de perder a mi primer hijo cuando estaba embarazada de 20 semanas. 
Todo parecía que iba estupendamente, estaba en una nube y los meses pasaban mientras mi barriga crecía. Estaba ilusionada, pensando en como cambiaría mi vida con la llegada del bebé, emocionada y con algo de miedo por lo desconocido pero como todas las futuras mamas no veía el momento de tener a mi pequeño entre mis brazos... hasta que de repente todo cambió, todo se torció y mi mundo se puso una vez más del revés pero esta vez no iba a ser tan alegre como la primera.
El 8 de Diciembre de 2015 ingresé en el hospital dilatada de 2cm, fue un auténtico jarro de agua fría, me bloqueé... me hicieron pruebas, entré en quirófano para hcerme un cerclaje y así intentar frenar esa dilatación, mandé toda mi energía positiva esperando y deseando que todo siguiera bien... pero no fue así.
El 9 de Diciembre, 24 horas después de mi intervención, entraron dos ginecólogas y alguna enfermera para informarme de mi verdadera situación. Después de confirmar que recordaba lo que había sucedido los días pasados me dieron la peor noticia que podía imaginar: habían llegado los resultados de la amniocentésis que me habían hecho el día anterior y el laboratorio les había confirmado que tenía infección. Tenían que quitarme el cerclaje que me habían puesto e interrumpir el embarazo. En ese momento no era consciente de lo que estaba sucediendo, me quedé bloqueada, no entendía como se terminaba en ese momento, a las 20 semanas. ¿Por qué él? ¿por qué nosostros? Quería huir, no quería vivir eso. Un parto que significa un adiós, hasta nunca, hasta aquí hemos llegado...¿qué había hecho yo para merecer esto? y lo peor, ¿qué había hecho mi bebé para no tener derecho a vivir? Él no se merecía eso... mi vida se derrumbó por segundos, me quería morir...
La experiencia del parto que yo había pensando mil veces como algo mágico, el momento en el que supuestamente ves a tu bebé y cambia todo... en resumen, el inicio de una nueva vida para mí realmente fue el peor momento de mi vida porque conmigo, aún estaba con vida, pero al separarnos se terminó todo, como si fuera un sueño, ¿y luego qué? ¿mi vida volverá a ser la misma? Las horas siguientes al parto entre en un estado de relativa calma pensando que ya estaba todo y que sería mejor para él así porque dentro no estaba bien, la vida sigue...me imagino que en esos momentos el cuerpo y la mente se protegen.
Después de tres días en el hospital me sentía vacía, sin saber qué hacer ni como vivir a partir de ese momento, los últimos 5 meses anteriores todo era ilusión, familia, planes de futuro...¿y ahora tenía que olvidarme de todo eso?¿volver a lo de antes como si nada hubiera pasado? imposible.
Después de eso sólo recuerdo el dolor que sentía, fue una época muy dura que no ayudaba nada los comentarios que la gente me decía como que no pasaba nada, todo iba a seguir, als cosas pasan por algo, eres joven... palabras que se clavaban como astillas en la piel que cada vez dolían más y más... y después de todo esto, sales a la luz del día, del sol, de la vida, como si volvieras a nacer pero con el corazón hecha pedazos...


Fue una época muy dura, podría decir que la peor de mi vida con diferencia, pero a la vez me hizo aprender y crecer muchísimo como persona.
Al año me quedé embarazada, pero sabía que iba a ser muy difícil, partía de una pérdida, un embarazo de riesgo, meses de reposo sin poder ver la luz del sol, una pausa en mi vida donde no podría hacer prácticamente nada... incluso tenía que pasar por quirofano, otra vez, pero lo conseguí, conseguó ver el arcoiris después de la tormenta.
Por esto hoy estoy aquí, para dar esperanzas a quien lo esté pasando mal como yo en su día, quien esté a punto de rendirse, quien no vea salidas...
Porque el miedo hay que comérselo, hay que luchar, hay que ir a por todas, no rendirse, caer y levantarse las veces que hagan falta, porque así uno consigue hasta lo que creía imposible.


Agradecer nuevamente a Judit su testimonio que espero pueda ayudar a otras mamas que han pasado por esta situación y recordar que podéis contar vuestra historia escribiéndome a miarcoirisguerrero@gmail.com

jueves, 17 de mayo de 2018

Dos estrellas que te guían

Cuando te pasa por primera vez estás tan desprevenida... creíste que eso JAMÁS te sucedería a ti, para una segunda vez estás aún más desprevenida; JAMÁS, JAMÁS hubieras creído que en ti se repetiría la historia"
No son palabras mías, son palabras de Naileth la mamá que hoy nos cuenta su historia, una historia con doble pérdida en un corto periodo de tiempo, con un parto muy poco respetado por los profesionales de la salud y una sanidad y unos recursos escasos. Ella tiene 28 años, es de un pueblo de los Andés venezolanos y es toda una guerrera y una mamá en el cielo. Gracias por compartir tu historia, eres toda una valiente y sé que pronto tendrás tu recompensa, mucho ánimo:

Tras 3 años de búsqueda un domingo de abril veo por fin el ansiado positivo en el test de embarazo, ¡estaba embarazada! nada en la vida me había hecho tan feliz, caminaba entre nubes y dediqué todo de mi en ello. Renuncié al trabajo y a la casa, hacía lo justo y necesario, quería descansar y cuidarme y sentía que no era yo la que estaba dando vida a la criatura que había en mi panza, sino que era ella la que me la daba a mí. Me sentía plena, feliz y hermosa, la embarazada más linda del mundo. Fue mi sol y todo giraba entorno a ella.
Mi embarazo fue bueno, con sus altibajos normales pero bueno hasta el lunes 2 de Octubre, estaba de 29+4 semanas y fui al hospital porque desde hacía un par de días esos movimientos fetales tan exquisitos estaban ausentes. En la ecografía que me hacen aparece reflejada la pena en la cara del doctor: "OBITO FETAL", yo no entendía, me encontraba confusa por lo que me aclara "tu bebé está muerto", sin más, sin tacto, sin cuidado. Empecé con la negación, lágrimas y pataleo de niña, no podía ser, mi bebé, mi hija Nathalia que era tan deseada, tan amada, tan esperada... había fallecido... Sin ninguna explicación, sin ningún motivo... nada...
Empezaron a hablarme del ingreso, tenían que inducir el parto, administrar oxitocina y romper la fuente con una vara de plástico. Fue horroroso el dolor que sentía, pero más aún fue sentir el líquido por mis piernas porque se convirtió en algo real, iba a conocer a la princesa de mis sueños sin vida. Se me partía el alma.
Pasaron las horas y tan sólo un doctor tuvo la suficiente empatía para tratar conmigo, sólo uno... me explicó que para dilatar me pondrían Misoprostol vía vaginal. Las contracciones comenzaron a ser cada vez más intensas y aunque me encontraba en la habitación con otra paciente, mi instinto de madre me dijo lo que debía hacer: me senté, y con mis manos sobre mis rodillas puje y di oscuridad, si oscuridad, no siento que diese luz... Mi hija quedó boca abajo, le di la vuelta y comprobé allí mismo que Dios existe, lo vi en su linda cara, una nariz tan perfilada, unos labios tan perfectos, unas pestañitas diminutas... a ese Dios lo toqué en su delicada y húmeda piel blanca y de repente... gritos de mi compañera de habitación asustada por la situación. Rápidamente el personal médico vino y la enfermera fue a socorrerla y a tranquilizarla porque ella  sólo repetía  "mami, no veas eso"; ¿eso? pensé yo ¿eso? no es eso, es ella, ELLA... era lo único que conseguía repetir en mi cabeza. 
Cuando llegó el personal médico me increparon por que´no fui capaz de llamarles para que me ayudasen, no podía responder, pero ¿para qué lo iba a hacer? si no tuvieron ningún tipo de atención hacia mi ni sensibilidad por la situación...en parte es normal, la situación no es la más idonea, muchas batallas que librar y muy pocos recursos y como paciente los dolores del alma se tragan y los del cuerpo se resisten porque analgésicos y empatía no hay. Con mi hija bajo mis piernas el doctor estuvo explicando a los estudiantes como coser el cordón umbilical porque no había ganchos y allí en ese momento, vi sus pies y brazos colgando cuando la separan de mí... no la cogieron como se hace con un bebé vivo, no la envolvieron en una manta... y yo sólo sentí que fueron muy poco respetuosos con su cuerpo. Finalmente me llevaron a la sala de parto porque la placenta no se expulsó por lo que tuvieron que sacarla con sus manos. Muy cerca de mi examinan a Nathalia, 1 kilo 100g, 39cm y fue en ese momento cuando vi que la envolvían en una sabana azul médica y adhesivo. Me contaron que fue en ese momento cuando tomaron muestras para los estudios citogenéticos cortando parte de piel y músculo de su brazo y pecho; aún así yo no lo recuerdo, no logro recordar esos detalles pero aún así fue otra muestra de la falta de sensibilidad que mostraron por mí durante todo el proceso, hacerlo frente a su madre.
De madrugada me realizaron una ecografía, y una cantidad enorme de sangre cayó; me tenían que hacer un legrado porque aún quedaron restos. Al despertarme de la anestesia veo una luz y me encuentro boca arriba, me asusté, ¡mi bebé! debo acostarme del lazo izquierdo... cuando veo unas puertas de vidrio, una camilla... y caigo en la cuenta que estoy en el hospital, ya no hay bebé y ese llanto inconsolable me invade otra vez.
Y todo este proceso lo hice sola, sin mi pareja, sin mi familia porque el hospital prohíbe su presencia ni siquiera para ayudarme a superar estos momentos tan duros. Sólo pude verlos cuando caminaba dolorida, casi desnuda con el frasco de sueroen la pano, a la puerta principal donde les hablaba escasos segundos. Confieso que los engañé, iba con sonrisas a mostrarles lo fuerte que estaba siendo... era lo menos que podía hacer por ellos, estaban tan desplomados y preocupados, esforzándose tanto por conseguir los medicamentos...
A los tres días me negaron el alta por tener elevados valores de glóbulos blancos, pero cansada de tanta negligencia decido firmar el alta en contra de la voluntad médica. Sentí que había sido la peor experiencia de mi vida, pero que equivocada estaba...
Llegó el tan incomprendido duelo, donde escuchas frases famosas y dolorosas de unos y el vacío de otros, como si fuera poco perder a mi hija, quién me dejó rota e incompleta, contemplando el suicidio como opción, deseando haber muerto con ella...
A finales de enero llegan los resultados del examen genético: Síndrome de Turner en Mosaico, y se esclarece la causa de la muerte dandome una pizca de paz y mucha resignación, pero al poco de cumplirse 5 meses de su partida decidimos comenzar a buscar nuestro bebé arcoiris, con tal eficacia que inmediatamente hay un retraso en la menstruación y los miedos que pensaba que estaban enterrados emergen nuevamente. Hablo con mi bebé, le explico que lo amo y que me perdone por las lagrimas, la rabia y el dolor, que son por su hermana Nathalia y que si él, ella o ellos estaban allí me harían muy feliz. Sin embargo aparece un sangrado finalmente, no estaba embarazada y ya planeamos intentarlo el próximo mes.

Domingo 11 de marzo, siento intensos dolores durante el día y como continúan durante la noche vamos al hospital por sospecha de apendicitis. Me atienden en ginecología, hacen eco y piden Beta: estoy embarazada, pero es un embarazo ectópico. Aquel que sería mi arcoiris se convirtió en la peor tormenta de mi vida: mis labios han perdido color, tengo taquicardia, tensión baja, miro mis uñas que sin esmalte se ven diferentes... es evidente mi dificultad para respirar y grito porque el dolor es insportable. Mi hermana me da ánimos, me dice que luche y que todo va a salir bien y en ese momento despierto de mis ensoñaciones porque tiene razón, he sido egoista, me he perdido, les pido fuerzas a mis bebés porque sé que no es mi momento. Sentí temor, pidiendo perdón oré a Dios, ellos se merecían lo mejor de mí pero respirar dolía y entre gritos me llevaron a quirófano.
Al despertar me tranquilizan y me dicen que está todo bien, consiguieron salvar mis ovarios por lo que podré volver a ser madre aunque tendré que cuidarme mucho. El dolor había desaparecido y al levantar mi bata veo que en mi vientre estreno una hermosa cicatriz: me invade un sentimiento de amor roto e incompleto, ha sido el único recuerdo de Minichicle (así le nombre porque era pequeñito de sólo 3 semanas, no supe su sexo y se pego a mi como un pequeño chicle, donde no debía ser pero tan aferrado que casi me lleva consigo.
Muchos dirán que no cuenta como bebé, pero realmente no me importan esas opiniones. Esta es mi historia, ellos son mis hijos, este es mi duelo y me siento orgullosa de ser una mamá en el cielo. No temo ser juzgada porque no pretendo cumplir las expectativas de nadie, mis prioirdades desde Nathalia son otras. Con estas experiencias te transformas, aunque te mutilen creces como persona, aprendes a ver sin necesitar tus ojos, a sonreir quebrada, a amar con un corazón roto e incompleto.
Estoy tan agradecida y celebraré esta oportunidad con llanto y risas. Mi vida, la cual comprendí que nunca había sido mía sino de ellos: mi amada familia, GRACIAS.

Quiero agradecer nuevamente a Naileth que comparta su historia, para dar visibilidad a este duelo que pasamos muchas y que es negado o silenciado en muchas ocasiones, y si tú como ella quieres compartir tu historia de mamá en el cielo (o cualquier otra) escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com o por privado a mi instagram: @mi_arcoiris_guerrero

sábado, 21 de abril de 2018

El milagro del capitán

Me gusta que mi blog sea un espacio donde poder contar y expresar cosas interesantes y que puedan ayudar a otras personas bien sea con las experiencias que cuentan de mamas en el cielo, con las distintas entrevistas que he ido realizando  o con mi propia historia personal de mi pequeña prematura extrema (que podéis seguir su día a día en mi cuenta de instagram @mi_arcoiris_guerrero); por eso me gusta mucho la entrevista que os traigo hoy de la mano de Ana a la que conocí gracias a su intagram de casualidad y me pareció muy interesante su historia y su fortaleza sobre todo emocional ya que como yo, se ha tenido que enfrentar a la infertilidad y luchar por el sueño de ser madre. Finalmente ha conseguido un embarazo de forma natural, su pequeño Rafael nacerá en Mayo para llenarles de alegría en este año tan gris que les ha tocado vivir y para compensarles el sufrimiento, llanto y noches en vela que les trajeron los test negativos durante tantos años.

Desde Enero de 2013 mi marido y yo estábamos buscando bebé. Después de muchas pruebas, intervenciones, y dos inseminaciones fallidas, lo hemos conseguido de forma natural. Lo nuestro es un milagro concedido por el capitán de mi vida: mi padre. Falleció el 12 de Septiembre de 2017 de un tumor cerebral a sus 59 años y que nos mantuvo en el infierno durante 15 meses. 8 días después de fallecer, en el día de su cumpleaños tuve mi positivos sin esperarlo para nada. Era tan generoso que el regalo me lo dio él a mi. No está siendo fácil, pero sé que mi ángel me lo envió, y tengo que luchar por continuar. Mi capitán de mi alma, te amo con locura.

Muchas gracias Ana por permitirnos entrevistarte para el blog, y felicidades por tu embarazo, ¿de cuántas semanas estas ya?

Gracias a ti por concederme este espacio donde contar mi historia. Estoy de 36+1 de mi pequeño Rafael. Ya se va acercando el momento y no me lo creo ni yo.

Has visto muchos test negativos en estos años, en esta ocasión, ¿cómo te enteraste que estabas embarazada?

Bueno, fue un poco complejo. Mi padre estaba en sus últimos días de vida después de 15 meses luchado con un tumor cerebral que lo dejó en cama a sus 59 años, y yo estaba centrada en su medicación, controlando sus últimos síntomas y bastante echa polvo anímicamente; la regla no aparecía pero lo relacioné con el estrés que estaba viviendo (me había pasado más veces). Mi padre falleció un 12 de Septiembre y a la semana o así empecé a encontrarme mal del estómago, pero claro, con tantos días entre cuidados, velatorio, entierro... había comido fatal y lo relacioné con eso. El día 20 de septiembre, cumpleaños de mi padre, estaba durmiendo la siesta con mi chico y tuve un flash que me llevó a la farmacia sin decirle nada a descartar un embarazo (tengo que decir que ya odiaba hacerme test de embarazo porque ya había perdido la cuenta de cuantos me había hecho y todos negativos y cada negativo era un mazazo para mí), así que sólo se lo dije a mi madre. Me lo hice super rápido, sin esperanza ninguna y lo dejé al lado de la urna con las cenizas de mi padre y su foto y me fui a observarlo de lejos (me faltaba taparme los ojos), y desde el primer segundo sabía que estaba dando positivo porque jamás había visto una segunda línea marcada y ahí estaba, desde el principio, y no se iba, y pasaba el tiempo y ahí seguía. Ya sólo recuerdo la foto de mi padre que me miraba sonriendo en el día de su cumpleaños y a mi madre llorando... todavía se me ponen los pelos de punta al recordarlo...

Después de ese momento de alegría, ¿cómo se lo contaste a tu pareja?¿y al resto de la familia?

Pues fue todo muy rápido e impulsivo. Mi pareja seguía durmiendo la siesta cuando yo abrí la puerta y dejé el test en la cama. Mi intención era irme y dejarlo allí pero él se despertó, cogió el aparato lo miró y se le pusieron los ojos como platos y no paraba de preguntarme "¿estás embarazada?¿estás embarazada?" yo lloraba y lloraba no podía ni contestarle y él se abrazaba a mi barriga y me la acariciaba. Así fue como él se enteró, no tenía tampoco muchos ánimos para prepararle algo especial, mi padre había fallecido una semana antes y yo estaba destrozada, no sabía si estaba contenta, triste... no sabía ni que sentía...

¿Cuánto tiempo llevabais buscando embarazo? 

En Diciembre de 2012 hablamos y decidimos empezar con el nuevo año sin anticonceptivos y buscar bebé (lo típico que dices: que venga cuando tenga que venir). Y así hicimos. Asi que... hasta mi positivo en 2017 pasaron 5 años de búsqueda.

Muchos años de negativos y de intentos...¿cuándo os enterasteis que de forma natural no podríais tener hijos?¿qué diagnostico os dieron?

Bueno nos dimos cuenta cuando pasamos del "que venga cuando tengan que venir" a buscarlo intencionadamente, de manera que poníamos en marcha trucos como planificar los días de relaciones, diferentes posturas que decían que ayudaban... y vimos que a los dos años o así no hubo ni un sólo resultado positivo. Entre pruebas, derivaciones y demás fue en 2015 cuando nos dijeron que yo tenía un útero septo y que tendría que someterme a una intervención; y que é necesitaría mucha ayuda pues estaba muy justito en morfología. Me operé y él empezó a tomar unas vitaminas para ayudar a la calidad y cantidad del esperma y en ese tiempo de espera tampoco lo conseguimos así que empezaron a hablarnos de la infertilidad de origen desconocido.


¿Cómo os sentisteis en ese momento?

Tengo que reconocer que él se lo tomó peor que yo... de todas formas tengo que decir que aunque he tenido muchos momentos malos y he pasado mucho miedo, no llegamos tampoco a pasarlo tan mal como muchas de las parejas que hemos conocido en el camino. Más bien han sido épocas: mejores y peores. Te preguntas por qué a ti, porque tienes que estar delante de un médico o en una sala blanca y fría para engendrar a tu hijo cuando es tan fácil para la mayoría de las personas... y además pueden recordar ese momento como algo íntimo y lleno de amor. Pero he tenido la suerte de que él hizo un trabajo psicológico estupendo con el mismo primero y conmigo después y consiguió que pudiera imaginarme mi vida feliz y sin hijos...aunque no quiero decir que lo hubiese aceptado, mas bien asumido...

¿Qué técnicas empleasteis para intentar embarazo?¿cómo recuerdas ese proceso?

Hicimos dos inseminaciones artificiales (IA). Una en junio y otra en julio, descansamos en agosto y en septiembre deberíamos haber empezado la tercera (eran 4) y fue cuando me enteré de que mi hijo ya estaba en camino.
El proceso lo recuerdo muy frío y doloroso...estar medicándote y acudiendo al hospital día sí y día también. Me hacían las inseminaciones en una sala muy pequeña y sola (no dejaban entrar a mi pareja), y encima tenía la mente también con mi padre y acudir al hospital y mi tratamiento (están a 200 km de distancia). Las betaesperas eran muy angustiosas y los negativos eran bastante más duros que los anteriores. Pero llegamos a un punto en el que nos planteamos la posibilidad de que nunca llegara y empezamos también a trabajarlo juntos, así que me encontraba al final con fuerzas y preparada para recibir dos negativos más.

¿Cuánto tiempo estuvisteis en el proceso? Cuéntame un poco como fue

Empezamos con la primera prueba en marzo de 2016 porque como sabes en la seguridad social todo va muy lento, aunque acudí a mi ginecólogo en 2015 para que me ayudara. Primero empezamos con fortalecimiento de óvulos, relaciones programadas...y ya luego vinieron las resonancias, la histerosalpingografías, las ecografías, las analíticas...(en principio todas eran para mí, cosa que también me hizo sentir bastante culpable), y por último la cirugía. Ya cuando terminaron conmigo empezadon con las pruebas de él, que nos puso en peor situación. Las palabras del médico fueron: "se junta el hambre con las ganas de comer". Estuvimos en lista de espera unos 6 meses para IA primero, me llegó la carta de la  primera cita justo cuando mi padre recayó en la enfermedad, así que no supe si era una buena o mala noticia... dude en someterme al tratamiento pero, pensé que habría querido mi padre para mí, él siempre fue un hombre muy luchador que trabajó muy duro para conseguir lo que quería, y yo no podría actuar de otra manera y tenía que hacer honor a los valores que él me transmitió. Pero... me sentía culpable por buscar una vida cuando la suya se iba...egoísta... no sé bien como explicarlo... y así acudimos a nuestra primera IA, todo perfecto, dos folículos bastante grandes y el esperma sorprendentemente estaba por encima de la media en todo, tenía muchísimas esperanzas... pero nada. La segunda ya no fue tan bien, sólo había un folículo maduro y no tan maduro, y también con días de fiesta de por medio por lo que tuve que ponerme una medicación para parar la ovulacón y otra para reiniciarla... así que aquí ya perdí la esperanza y la dejé para la tercera que nunca llegó...

Y sin embargo, al final de todo conseguisteis un embarazo de forma natural, ¿cómo ha sido posible?¿qué explicación os han dado?

Pues cuando llegué a consulta y les conté... los médicos no me dieron ninguna explicación, se emocionó mucho y pasó a felicitarme. Podrán llamarme loca pero... creo que mi padre tuvo mucho que ver, que él me dió el regalo que más quería para que pudiera llevar mejor su ausencia. Sino estuviera embrazada nada tendría sentido para mí... él era mi todo y se fue... él me dejó una vida para verme fuerte y luchando... para que viva todo lo que quería vivir y no pudo.

¿Cómo está siendo tu embarazo? Me refiero, no sólo a nivel físico sino a nivel psicológico también.

Duro en ambos aspectos... físicamente he tenido muchos síntomas desde el principio, y psicológicamente... imagínate pasar un embarazo tan deseado en dueño, añadidos a todos los miedos de una madre primeriza a la que le va a cambiar la vida; porque aunque llevemos años buscándolo cuando lo conseguimos también nos planteamos muchas cosas como si podré hacerlo bien, vendrá sano, cómo va a cambiar mi vida...

Y por último...¿os planteais intentar tener otro más adelante?

Bueno, hemos aprendido a vivir el presente y de momento estamos más que agradecidos por este bebé... así que vamos a disfrutarlo al máximo pensando que es un regalo único que nos dio la vida. Si algún día volvemos a intentarlo, no queremos que influya en nuestro ánimo y en nuestra vida con nuestro deseado hijo. Queremos ser felices y ese será el principal objetivo siempre.


Agradezco a Ana sus palabras y su entrevista, por contarnos una experiencia dura pues cuando ansiamos enormemente un embarazo y no llega es una experiencia horrible y devastadora. Aclaro que con este texto no se quiere dar a entender que puede darse un embarazo natural a pesar de que las técnicas artificiales fallen, o que hay que "relajarse" como muchos dicen para conseguir embarazo, para nada, porque yo, que he pasado por una FIV sé lo que duelen esos comentarios. En su caso sí ha logrado un embarazo natural pero en otros esto es imposible y deben continuar con técnicas durante mucho tiempo hasta conseguir el ansiado positivo. Mucho ánimo a las que estés en proceso de búsqueda que pronto llegará lo que más deseais.


Y si tu también crees que tienes una historia interesante que contar, algo que decir que puede ayudar a otras personas escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com

lunes, 19 de marzo de 2018

La estrella más brillante


Como todas las semanas os traigo un nuevo testimonio de una mamá en el cielo, hoy os cuento la historia de esta estrella que está brillando muy fuerte en el cielo, para dar luz a su madre que se encuentra en Bogotá, para ayudarla a superar su pérdida y para que le ayude a ver el camino que tiene delante que seguro pronto le traerá un hermanito a David Luis. Os recuerdo que si queréis compartir también vuestra historia podéis escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com o a mi instagram. Os dejo que ella os lo cuente:

Mi pequeño me regalaba todos los días golpecitos y pataditas en mi panza, se movía muchísimo y eso me llenaba de felicidad, me hacía inflarme hasta ser la más grande de los que me rodeaban. El 16 de Julio tuve un control de maternidad pero me tuvieron que mandar exámenes y dar cita con el ginecólogo-obstetra porque tenía bastantes dolores y además en una ecografía 4d que tenía indicaba que tenía cierto riesgo de preeclampsia y mi doctora quería asegurarse y que me viesen como realmente estaba.
Es día, aún así, me fui a trabajar tranquilamente aunque tengo que reconocer que en mi trabajo se maneja mucho estrés y ese día había mucho movimiento. A las dos de la tarde más o menos tuve que salir para ir al banco y ya empecé a notar algo raro, dolores bajitos pero aún soportables y pensé que sería por estar tanto tiempo de pie, no me imaginé nunca que fuera algo malo...
Cuando terminé mis gestiones fui a comer algo y a descansar pero me di cuenta que el dolor era mucho más fuerte y no me dejaba ni sentarme, eran punzadas constante a cada rato y tuve que escribir llorando a mi esposo y mi madre porque tenía mucho miedo de como me encontraba. Bajé a la enfermería a que me tomaran la tensión por si la posible preeclampsia había empeorado y al preguntarme si el bebé se movía me di cuenta que realmente no lo había notado en toda la tarde y era muy extraño porque mi pequeño era muy activo y movido. Mi panza estaba dura, muy dura y con todo esto decidieron llamar a la doctora. Ella intentó motivar al bebé, pero no hubo ningún movimiento, el cuello del útero estaba cerrado pero mi panza seguía dura por lo que decidieron llevarme al hospital porque todo parecía indicar que eran contracciones y estaban preocupados porque era pronto y no tenía las semanas de gestación necesarias, yo estaba en ese momento de 28+5.
En el hospital me hicieron exámenes y ecografías y efectivamente el bebé no se movía, pero si respiraba y su corazón latía por lo que los médicos decidieron que estaba todo bien. Eso es lo que ellos decían, yo estaba aterrorizaba y presentía que no estaba realmente bien que algo no iba como debería. Me encontré con médicos con muy poco tacto, que en vez de aliviarme me atacaron incluso reprochándome haber pedido una ambulancia cuando mi bebé estaba bien aunque no se moviera.
Al poco empezaron las ganas de vomitar, intentaba y no lo conseguía pero al tercer intento vomité y al terminar me di cuenta que estaba empapada, había empezado a sangrar y algo transparente salió. Entré en pánico pues había leído que eso sólo pasaba con el cuerpo cuando el bebé quería nacer. Me volvieron a controlar, no me dijeron gran cosa y aunque me hacían controles, monitores y tactos diciendo constantemente que todo estaba bien, yo día tras día iba notando que su respiración disminuía.
Pasé dos días ingresada y pensé que me mandarían a casa pues los dolores habían disminuido pero aún seguía preocupada porque no notaba los movimientos de mi bebe bailongo. Me bañe mientras le hablaba, le decía que estaba poniéndome guapa para irme a casa y descansar con todos los míos pero antes me tenían que hacer una ecografía, aunque en la de la noche anterior había escuchado sus latidos perfectamente.
Me confirmaron por fin en ese momento que era un varón, un pequeño hombrecito pero empezó todo a torcerse cuando me preguntaron si yo notaba algo raro porque en el líquido se veía algo raro. Yo no noté nada raro pero me dijeron que me iban a hacer una cirugía de emergencia, una cesárea porque parecía que mi bebé estaba muerto. Así, de forma directa, cortante y seca, fría y cruel.
Rompí en llanto, no sé a que mundo me fui, ni donde estaba mi cabeza... sólo repetía que no quería cesárea, tenía tanto miedo...nunca pensé que eso fuera a suceder, no quería que mi bebé naciera antes de tiempo pero tenían que hacerlo porque no sólo podía afectarme a mí sino que no sabían realmente el estado de mi bebé, había una pequeñisima posibilidad que aún estuviera bien.
En ese momento además mi cabeza daba más vueltas aún, pensaba que ni mi madre ni mi marido habían llegado, que no teníamos ropita para vestirle cuando naciera, ¿qué le pondría en ese momento?... pero los doctores me dijeron que ellos les comunicarían todo y con los miedos a la inyección que me iban a poner sólo me cortaron preguntándome de forma seca si quería salvar al bebé. Sin más me acosté, colocaron una manta para que no viera y sólo me dijeron que me avisarían cuando hubiese nacido mi hijo. Desde ese mismo momento sólo pensé en orar.
Cuando escuché que mi pequeño ya había nacido pedí que me dejaran verlo pero se lo habían llevado rápidamente con el pediatra porque mi bebé estaba muy mal. No pude escuchar su llanto en ningún momento, sólo tuve la esperanza de que todo saliera bien, pero se quedó en eso, una esperanza. Al poco rato llegó la pediatra y me dijeron que habían hecho todo lo posible, que le pusieron adrenalina, oxígeno y hasta le reanimaron, pero no reaccionó. No sé que más me dijo porque mi cabeza no quería creer, pensaba que todo era una mentira y tan sólo lloraba.
Cuando pude enterarme de algo me confirmaron que debido a la preeclampsia severa me provocó un desprendimiento de placenta de un 80% y por eso mi pequeña estrella nació con bradicardia, con un corazón que latía poco y con muy pocas esperanzas de vida. Los médicos, el entorno no me facilitaron las cosas pues me dejaron en una sala de recuperación al lado de todas las madres con sus bebes vivos y rositas esperando a ser conocidos por sus papas. Estuve así una hora aproximadamente, con el corazón roto, enganchada a una maquina de oxígeno porque del llanto no podría respirar bien. Cuando finalmente pude ver a mi mamá y mi esposo nos derrumbamos pero con la seguridad de tenerles a mi lado y gracias a Dios mi marido me dijo que pudo hacerle una foto a mi bebé, el único recuerdo que tengo de su carita bella.

Tuve que estar dos días más en la cínica para ver como evolucionaba pues mi tensión seguía alta y yo muy hinchada y si empeoraba me tendrían que volver a operar sacándome todo e impidiéndome tener más bebés en un futuro. Esos dos días estuvo también mi bebé en la morgue pues estábamos consiguiendo el dinero para poder llevarlo a descansar. El 20 de Julio del 2016 me dieron el alta, el mismo día del entierro de mi estrella aunque no me dejaron ir porque decían que para mi cesárea era malo y no me dejaron acercarme ni al cementerio ni a la morgue.
Pasado un mes pude por fin visitar a mi hijo, en pleno proceso de duelo, que fue muy duro para mi porque me aleje de toda mi familia y tuve que recibir ayuda psicológica.
Conservó su fotografía como un tesoro, es tan hermoso... No tuve el placer de darle mi amor, darle de mi seno y mucho menos oír sus llantos. Es algo muy duro, pasar por esto no se puede entender salvo que lo vivas. Es duro volver a casa y ver esa herida en tu abdomen y darte cuenta que no está dentro ni en casa, que no volverás a sentir sus pataditas, el tiempo que esperabas para verlo ya no existe porque simplemente se consumió. Pero sólo pido a Dios y a mi hijo que me den la fuerza que necesito para seguir adelante, al lado de mi esposo y madre. Por eso mamas amen, quieran y delen todo su amor a sus pequeños, a sus bebés.
Yo también soy mamá en el cielo.
En memoria de David Luis Guerrera Romero



Para contar vuestra historia escribidme a miarcoirisguerrero@gmail.com






domingo, 4 de marzo de 2018

Ese ángel llamado Ryan...

La historia de hoy me genera mucha ternura y rabia a partes iguales. Ternura porque aunque no conozco personalmente a la mamá que la escribe he tenido el placer de conocerla a través de instagram, una mamá de la que he sentido su dolor y he entendido perfectamente y que se encuentra en pleno proceso de duelo. Sé que avanzará y sé que hay un bebé arcoíris para ella y su pareja y que vendrá para que Ryan tenga un hermanito o hermanita en la tierra. Rabia porque es otra de las historias que creo tiene errores médicos detrás, errores que se pasaron por alto y a lo mejor, sólo a lo mejor podrían haber cambiado el resultado final. Por eso me parece muy importante esta iniciativa de change.org y os dejo el enlace aquí para que votéis con el fin de que se empiece a establecer un protocolo claro y uniforme para los casos de muerte gestacional.


En un embarazo te piensas que si un día algo va bien, al siguiente seguirá así pero me equivoqué y comprobé como todo puede cambiar en cuestión de segundos...
Me enteré que estaba embarazada el 8 de Junio de 2017, de 8 semanas, con la certeza de mi ginecóloga de que yo no estaba embarazada y mi duda porque había tenido manchado y lo confundí en ese momento con mi periodo. Que alegría cuando me hice un test y me dio positivo... pero por supuesto también miedo mezclado con ilusión. Probablemente todas las que habéis querido ser madres entendéis estas emociones al ver el positivo tan ansiado.
A las 9 semanas me levanté con un sangrado abundante así que me fui a urgencias temiéndome lo peor pero no, ahí estaba mi pequeño bebé, mi saltarín inquieto y moviéndose sin parar.
Después de eso tuve un embarazo casi perfecto, tranquilo, sin síntomas y con un bebé dentro de mí perfectamente sano. En la semana 20, ecografia morfológica nos dicen que es un niño, Ryan.
A las 30 semanas para mí comenzó la cuenta atrás, terminar de comprar cosas, ¡hasta pañales tenía! que ganas de conocer su carita, de tocarle, de abrazarle...pero en la semana 33+1 tuvimos que acudir a urgencias porque tenía dolores y como primeriza no sabía bien lo que podía ser. Mientras esperaba me pusieron los monitores... mi bebé hacía bajadas de pulsaciones, de 150/160 lo normal, a 30/40 y aunque avisé me dijeron que no era nada, que estaba todo normal. Yo no soy médico pero como madre notaba que algo no estaba bien, cuando hacía esas bajadas Ryan no se movía, no tenía que ver con el movimiento, estaba preocupada pero no me hacían caso. Yo había leído que cuando las pulsaciones tenía esos bajones tan drásticos se debía a que existía sufrimiento fetal no ha movimiento. Me hicieron ecografía y todo estaba bien, todo normal, placenta y líquido bien, posición cefálica y una ligera infección de orina que no tenía mayor importancia. Medicación y a casa.
Volvimos a casa, y sobre las 23.00 noté tres patadas seguidas en seco de Ryan y yo en mi inocencia pensaba que era él, simplemente haciéndose notar, y de hecho, de madrugada lo sentí nuevamente.

A la mañana siguiente, a las 7.30 me desperté sin sus movimientos matutinos, parecía que siempre me daba los buenos días pero esta vez no fue así. Asustada me puse el doppler casero y no escuche nada. Intenté tranquilizarme y tomé algo de dulce pero tampoco conseguí escuchar latido o notar algún movimiento. Aunque estaba nerviosa quise creer que en un embarazo tan avanzado podía ser normal, creo que fue una especie de mecanismo de defensa; pero como es lógico decidí acudir a urgencias y que me explorasen.
En la matrona lo intentaron igual que yo, doppler y azúcar y no se escuchaba nada. En ese momento ya empecé a ponerme más nerviosa, una vez podía ser normal, pero tres...ya era demasiado preocupante. Me hicieron ecografía urgente y las caras de las ginecólogas lo decían todo...Todo lo feliz que era, todas esas imagenes que tenía en mente junto a mi pequeño... se esfumaron de golpe cuando me dieron la noticia; no había latido, se había parado. Aún con mi inocencia pensé que lo siguiente sería fácil pero no... me tocaba pasar por un parto normal, ¿sabéis lo que duele un parto verdad? pues imaginad ese dolor pero sin tener la recompensa final de tener a tu bebé en brazos después.9 horas de contracciones sin descanso y mucho dolor. A las 00.25 del 30/11/2017 nació mi ángel, Ryan y me convertí en mamá en el cielo. Mi recompensa fue verle su carita y esa preciosidad que había llevado conmigo durante 8 meses. La causa del fallecimiento...asfixia por nudos en el cordón umbilical alrededor de las 8 de la mañana...

Su corazón sigue latiendo junto al mío que late por los dos. Mi niño, recuerda siempre lo que te susurre, te quiero y te amo. Y siempre, siempre seremos uno.
Itziar, mama de Ryan (@mamaderyan)
Si tú también quieres contar tu historia y que la publique puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com y para continuar con nuestra historia puedes seguirme en mi instagram: @mi_arcoiris_guerrero


martes, 27 de febrero de 2018

¿Cómo seleccionamos la clínica para hacer la FIV?

Poco he hablado de mi proceso de búsqueda de embarazo, y quizás ahora si vamos a por otro intento me extienda un poco más; pero hoy quiero hablar de algo que creo que es importante y es la forma en la que nosotros seleccionamos la clínica para llevar a cabo el tratamiento. Ofertas hay muchas a día de hoy porque cada vez hay más necesidad de estos tratamientos por eso cada vez se hace más difícil saber si estamos escogiendo bien o no. Buscando por Internet encontré un listado de clínicas con referencias (podéis consultarlo aquí) y opiniones pero al final me di cuenta que las personas que opinaban y valoraban de forma positiva o negativa la experiencia se basaban en el éxito en conseguir su embarazo, así que tampoco hice mucho caso a esas recomendaciones.
Nosotros visitamos tres clínicas en Madrid, y os hablaré hoy de ellas pero dejando claro que lo que diga es tan sólo mi opinión personal, pero además os dejo algunas características que creo deben reunir las buenas clínicas de fertilidad:
  • Primera visita gratuita: creo que es algo fundamental y que la mayoría de las clínicas tienen (huid si no es así), ¿por qué es tan importante? porque igual que ellos necesitan ver nuestro caso y que tratamiento es el más adecuado para nosotros, las parejas (o madres solteras) necesitan ver que "feeling" les transmiten los profesionales que allí trabajan. Tened en cuenta que además de mirarlos zonas íntimas bastantes veces también vais a verles con mucha frecuencia y durante un proceso que a nivel emocional es complicado por lo que cuanto más cómodos os sintáis con ellos mejor.
  • Instalaciones y precios: en los tratamientos de fertilidad las técnicas y los materiales son muy costosos, así como el mantenimiento de embriones entre otras cosas por eso tienen un precio elevado. Creo que el punto medio es el adecuado, hay algunas clínicas que han inflado sus precios por el nombre que ya tienen y otras que los tienen escandalosamente bajos para lo que conlleva un mantenimiento. Al ver estas comparativas me informé con distintos profesionales (y en ningún caso de las clínicas que visité para evitar subjetividad en sus palabras) y comentaban que aquellas que tenían precios tan bajos, aunque cumplían con los requisitos legales utilizaban menos materiales o la seguridad que podían tener era menor (contratando menos personal entre otras cosas) por poner algunos ejemplos. Otro factor decisivo para nosotros fue ver unas instalaciones limpias, ordenadas y que todo tuviera coherencia (más adelante os explico este detalle).
  •  Horarios y proximidad: muchas de las que nos sometemos a los tratamientos de fertilidad estamos ocultas para nuestros jefes por lo que necesitamos cierta flexibilidad de horarios. Además, hay pruebas que se llevan a cabo en función de los ciclos de la mujer, por lo que es importante que ante estas situaciones se pueda realizar dicha prueba un sábado o un domingo si el paciente lo necesita (normalmente esto en la seguridad social es imposible). La proximidad para nosotros también fue clave, no podíamos buscar un sitio en el centro de Madrid si tenía que visitarlo cada dos días y después ir corriendo al trabajo.
Estos fueron los principales criterios que tuvimos en cuenta para terminar de elegir la clínica pero previamente visitamos tres en la zona sur de Madrid y repito que lo que comentaré de ellas son sólo opiniones personales.

HM FERTILITY CENTER

Los hospitales HM están empezando a incorporar unidades de reproducción asistida en sus instalaciones así que fuimos a informarnos primero a nuestro hospital de referencia, HM Puerta del Sur en Móstoles. Por lo general estoy contenta con el trato que hemos recibido siempre en el hospital (de hecho fue donde nacieron los niños), y cuando nos dieron la información también fueron muy cercanos y agradables. A mí me vio la ginecóloga haciéndome una ecografía vaginal y contándonos nuestras opciones sin maquillar la verdad. Lo que no me gustó fue que parecía que tenían mucha prisa porque empezásemos el tratamiento (de hecho nos vimos obligados a coger una cita para el semiograma por la insistencia) y no nos daban precio hasta que no tuviésemos los resultados de las pruebas, por lo que no sé que rango tendrían. Además, para la punción tendría que estar toda la mañana allí con ingreso de por medio... muy engorroso para mí por lo que descartamos esta opción.

EVA FERTILITY CLINICS

De esta clínica lo único bueno que puedo decir es que la primera visita es gratuita pero poco más hay de positivo. Primero comparte centro con su clínica hermana, Dorsia, que es de estética, eso ya nos dio poca confianza porque no entendíamos que mezclasen las mismas instalaciones. Además, en la visita sólo hablaron con nosotros y nos pidieron papeles pero en ningún caso se nos hizo ningún tipo de exploración física. Es cierto que según los anuncios tienen precios bastante asequibles pero una vez te empiezan a dar el precio se encarece bastante con pruebas que son claramente innecesarias (a mi marido querían hacerle una prueba que constatamos después era innecesaria, dolorosa y carísima) y por último para las pruebas médicas más importantes había que ir al centro de Madrid sólo en horario de tarde.
Por descontado la descartamos, además que el trato que recibimos no fue muy amable.

REPROFIV

Con esta clínica iba un poco dudosa porque había leído críticas algo negativas sobre la ginecóloga, sobre todo se quejaban del poco tacto que tenía. Nos atendieron un sábado algo que me gusto y aunque nos hicieron esperar un poco en vez de defraudarme me alegró porque vi que se tomaban el tiempo necesario con cada paciente. Me exploró, consultó nuestros papeles y nos explicó de forma que lo entendimos lo que era una FIV además de darnos los precios y explicarnos las opciones de medicación. El trato tanto en ese momento (como después del tratamiento) ha sido buenísimo y muy atento todo el personal. Finalmente, nos decidimos por esta clínica no sólo por lo que comento sino por el tema horarios que para mí era muy importante porque me facilitaban las visitas incluso fuera de su horario habitual. Por cierto, el precio dentro de lo que es un procedimiento de este tipo muy asequible (que se entienda esto... no está tirado de precio son tratamientos caros pero más barato que clínicas de renombre).

Imagen obtenida de Internet. Autor desconocido
Y vosotras, ¿qué criterios habéis seguido para seleccionar vuestra clínica para hacer el tratamiento de fertilidad?

domingo, 18 de febrero de 2018

El giro que dio mi vida...

Volvemos con un testimonio nuevo, una mamá en el cielo a la que tengo la suerte de conocer y de saber de primera mano cómo sucedió todo. Ella es fuerte y valiente, igual que su marido y sé que muy pronto, cuando estén preparados, cuando su corazón esté preparado tendrán su bebé arcoiris porque se lo merecen de verdad, y porque tienen mucho amor que dar. No voy a decir que van a ser unos padres fantásticos porque para mí ya lo son. Vuestro campeón podrá jugar en el cielo con David siempre, se tendrán el uno al otro y jamás estarán solos.

Como puede cambiar tu vida en unas horas, minutos, segundos...

La primera vez que mi vida cambió fue cuando me enteré que estaba embarazada, mejor dicho, cuando lo confirmé porque yo ya sospechaba algo. De repente, te das cuenta que una personita, la más importante del universo, está creciendo dentro de ti, y entras en un mundo nuevo de alegrías y miedos.
Antes de la primera falta mi instinto me decía que estaba embarazada pero no quería ilusionarme aún. A los pocos días se confirmó, mi vida estaba empezando su gran cambio, iba a ser MAMÁ y con la alegría vino también todas las dudas y miedos del momento, ¿saldría todo bien? ¿sabré cuidar al bebé? ¿cogerle? ¿saber por qué llora?... y para que no me relajara demasiado, pasado el primer mes llegó el primer susto, comencé a sangrar y por supuesto a urgencias corriendo. Entendí el verdadero significado del miedo, no podía articular palabra, estaba bloqueada... solo pensaba en mi bebé en que estuviera bien y en que todo fuera un mal sueño. Me revisaron, me mandaron a casa con progesterona porque estaba todo bien y tan sólo tenía que hacer reposo relativo; y comenzó mi tregua.
Tranquilidad, ilusión, felicidad... pude sentirlos cuando el manchado se solucionó, el miedo ya no era tan fuerte y me atreví a comprar el carro y mirar alguna cosa, pero la realidad te golpea cuando menos te lo esperas y en la ecografía de la semana 20 mi vida volvió a tambalearse y agrietarse. Al principio todo estaba bien, me dijeron que era un niño y no os imagináis que alegría, creo que su padre y yo no podíamos estar más felices, ¿y él?¿mi pequeño? feliz dentro de mi, moviéndose y chupándose el dedito...y de repente mi burbuja se explotó... comenzaron los cuchicheos y la cara de preocupación de los médicos hasta que me lo dijeron... el cuello del útero se había borrado y estaba en 3.5 mm y la bolsa se podía tocar con los dedos. Me volví a paralizar mientras los médicos me explicaban la situación, datos médicos, cosas que debía saber pero que no podía terminar de procesar hasta que interrumpí al médico: "pase lo que pase, ¿mi bebé no va a nacer? le pregunté; NO, fue su respuesta, un gran NO que me heló el corazón. 
Me dejaron ingresada, con reposo relativo, tan sólo podía moverme para ir al baño y los médicos tan sólo podían controlarme. Estuve una semana ingresada más o menos, con contracciones, con subidas y bajadas al paritorio pero sin terminar de parir... hasta que al quinto día la bolsa se rompió aunque el corazón de mi campeón seguía latiendo con fuerza. Nosotros esperábamos un milagro pero los médicos lo tenían muy claro: un bebé en la semana 20 no es viable, no tiene posibilidades de sobrevivir y en el hipotético caso que lo consiguiese tu calidad de vida sería bastante mala. Nosotros no sabíamos que hacer, sólo queríamos despertar de esa horrible pesadilla y si tenía que pasar que fuese cuanto antes porque sin líquido el bebé empeoraría y como padres lo último que queríamos es que nuestro hijo sufriera en su partida.

No hubo milagro, mi campeón dejó de latir a los tres días, estaba de 21+2 
El parto fue durísimo porque mi cabeza era un remolino. Lo único que hacía era pensar en todas las cosas que no podría hacer con mi hijo: no podría besarle, no podría mirarle ni ir al parque con él... no podría decirle lo mucho que le amaba...y le preguntaba continuamente a mi marido buscando una explicación, ¿por qué a nosotros? ¿por qué a nuestro campeón?
Los dolores fueron inhumanos, sin epidural... sentía que me partía en dos, pero no sólo por los dolores físicos, también por los emocionales, esos... aún los llevo conmigo. Pude verle, y despedirme de él y todos los días desde ese momento le llevo en mi mente. Él fue mi primer hijo y no se olvida, por mucho que la gente quiera empujarte hacia delante todos tenemos nuestro tiempo. Por muchos hijos que yo tenga como me dicen por ser joven... mi campeón siempre será el primero.
Quiero seguir recordando sus movimientos dentro de mí, su suave carita, su cuerpecito... porque me queda el consuelo de haberle podido poner cara al menos. Aún no puedo decir que lo he superado, hace muy poco, y sólo intento aprender a vivir con el dolor y con el vació que me ha quedado en mi vida.
Siempre te llevaré en mi corazón mi campeón, aunque no pueda volver a tocarte, a abrazarte, a besarte...y aunque aún no tenga a mi bebé arcoiris, yo soy mamá en el cielo. Te quiero

Historia contada por Sonia



Si quieres contarme tu historia y que la publique de un aborto o muerte perinatal escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com. Puedes seguirme también para conocer más de Daniella y de cómo es un bebé prematuro extremo en mi instagram: @mi_arcoiris_guerrero

martes, 13 de febrero de 2018

A mi guerrera

He querido escribirte desde hace tiempo unas líneas, igual que hice con tu hermano porque tú también te lo mereces, mi luchadora, mi guerrera... Desde el principio supe que eras especial, notaba tus pataditas, tus movimientos y sabía donde estabas colocada cuando latíamos juntas, pero decidiste venir antes de tiempo al mundo sin importarte las consecuencias y ahora que te conozco  sé que era porque mi cuerpo se te quedaba pequeño para tu inquietud y tus ansias de conocer todo aquello que te rodea. Recuerdo cuando naciste y cómo lloraste, demostrándonos a todos ya desde el principio que estábamos equivocados contigo, que tú no te ibas a ningún sitio, que habías venido a dar guerra a pesar de lo que creían los médicos que no apostaban por ti. Nos desarmaste a todos, a mí la primera con mis miedos por si no era capaz de quereros suficiente, ¡qué tontería! si con vosotros supe lo que es el amor verdadero, lo que es que tu corazón esté latiendo fuera de tu cuerpo sin poder hacer gran cosa para protegerlo.
A tu padre le desarmaste enseguida, con la primera caricia que le regalaste, y tú, tan zalamera sigues haciéndolo en cuanto tienes oportunidad. A tu abuelo le distes las sonrisas que necesitaba cuando más flaqueaba, le recargabas las pilas haciendo que fuese un hombre nuevo por unos días hasta que podía volver a verte, y ahora eres capaz de hacer que se olvide de sus problemas por unas horas. A tu abuela, a tu tía, a tu bisabuela...tanta gente a quien has llenado de luz... que los que han decidido no estar en tu camino no saben lo que se pierden.

Aún recuerdo los malos momentos que pasamos juntas, se me siguen saltando las lágrimas y más aún cuando sé que tú también los recuerdas y que tu rebelión con la comida tiene que ver con el dolor que sufriste entre esas cuatro paredes. Atesoro en mi recuerdo los momentos que compartimos haciendo canguro, no sé quién lo necesitaba más si tú o yo; todas las conversaciones que tenía contigo, parecía que me entendías... ibas haciendo todo lo que te iba pidiendo, recordándote siempre antes de irme a casa lo mucho que te quería, lo orgullosa que estaba de ti y lo poco que quedaba para irnos a casa juntas... aunque lo reconozco, hubo momentos que pensé que te perdía, que pensé que te irías con tu hermano pero justo cuando yo empezaba a flaquear... tú sacabas toda tu voluntad y mejorabas, avanzabas...tan fuerte eras que no te desestabilizaste durante tu operación de corazón de la que te recuperaste en tres días cuando a un adulto le hubiese costado semanas o meses. A veces miro hacia atrás, y no me lo creo... no me creo que hace 9 meses nacieras, que cambiaras mi mundo y mis valores, y aunque los miedos aún están presentes, de repente, me tocas la cara o me regalas una de tus sonrisas sin dientes que tanto me gustan y se me olvida, aunque sea por un momento todo lo malo, todo lo gris de mi vida.
Por eso mi pequeña no quiero que seas princesa, quiero que recuerdes siempre que eres una princesa, una superwoman que desde el principio ha nadado contracorriente y sé que seguirás haciéndolo, porque como le dije a tu padre, sé que harás cosas grandes, lo presiento, y que como has hecho hasta ahora no permitirás que nada ni nadie te pisotee ni te haga pequeñita.
Aún nos queda camino y obstáculos que superar, pero siempre te acompañaré, siempre estaré a tu lado como soporte, como guía, como apoyo o como lo que necesites porque, igual que los camaleones, me convertiré en lo que necesites en cada momento.
Simplemente...te quiero

Puedes seguir nuestra historia en instagram (@mi_arcoiris_guerrero) y si tienes algo interesante que contar sobre prematuros, tu historia, información útil... puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com

lunes, 29 de enero de 2018

El recuerdo de Santiago


Hoy os traigo el testimonio de la mamá de Santiago, mamá que como tantas otras tiene a su ángel en el cielo, cuidando de toda su familia y deseando que sean felices aunque sea con su recuerdo. Agradeceros todas las historias que me llegan y os recuerdo que si quieres escribir tu historia para esta sección del blog sólo tienes que escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com, hagamos entre todos que este duelo no sea silenciado.

"Os cuento mi historia del dolor más grande de mi vida.
En Abril de 2015 me enteré que estaba embarazada cuando al recoger una analítica de sangre que me había hecho porque tenía que operarme me lo anunció mi doctor... que alegría más grande... pero a la vez que miedo... sólo conseguí romper a llorar por la mezcla de emociones que sentía en ese momento.
Tuve un embarazo maravilloso, no tuve ni antojos ni vómitos, no tuve nada. En la semana 20 nos embarga la emoción al saber que sera un niño, un pequeño niño que se unía a nuestra familia. Con esa felicidad y encantados decidimos su nombre, SANTIAGO. Además, me confirmaron la fecha prevista de parto, el 15 de Enero, con el nuevo año reciente. En Noviembre viajé a España para estar en Navidad con mis padres, además de tener en mente traerme dentro de poco a mi marido también. El viaje fue bueno, y todo el mes de Diciembre, y aunque me costaba ya andar, estaba bastante bien para lo avanzado de mi embarazo.
El 3 de Enero comenzó ya mi pesadilla, lo recordaré y recuerdo tanto...Estaba de 38 semanas y fuimos a comprar las cosas que nos quedaban: la cuna, la bañera...todo lo necesario para su llegada, cuando empecé a tener dolores como de cólicos así que se lo dije a mi madre que me animó a ir a urgencias para tranquilizarnos. Al llegar me pusieron los monitores, y al principio no se escuchó nada, pero no me asusté porque era bastante normal ya que solía quitarse y apartarse siempre que ponían las correas. Con esa tranquilidad me pasaron a hacer una ecografía y fue en ese momento cuando la situación empezó a cambiar. La sala se lleno de médicos y enfermeras y a mi me empezaron los escalofríos a la vez que preguntaba desesperada si estaba todo bien. Me dijeron que no me alarmara pero que no encontraban el latido del bebé... comencé a gritar y a llamar a mi madre, cuando vino le dije que Santiago no tenía latido, y mi madre enloqueció...se puso a gritar y salió corriendo por el pasillo. Como la cosa no iba bien me pasaron a una habitación y me repitieron la eco. Confirmaron lo que ya me habían dicho, no había latido. Me iban a provocar el parto, y mientras tanto me pusieron un tapón en el cuello del útero. Mi madre llamó corriendo a mi marido que destrozado se puso a buscar billetes desde Colombia hasta aquí. Pasé el domingo y el lunes, y no avanzaba el parto a pesar de tener contracciones sólo había dilatado 3cm, por lo que el martes 5 de Enero, día de mi cumpleaños me avisaron que me iban a hacer una cesárea porque no me podían tener más tiempo así. Me pusieron la epidural y prepararon el quirófano y me derrumbé... me puse a llorar y las enfermeras y doctores me empezaron a abrazar y a dar muchos ánimos hasta que me durmieron. Cuando me desperté,me dijeron que ya lo habían sacado, y cuando me llevaron a recuperación pedí ver a mi pequeño ángel y me dejaron sola con él. Recuerdo tocarle y despedirme de él hasta que pedí que se lo llevaran.
El 6 de Enero llegó mi marido y empezamos a preparar el entierro, tras 8 días ingresada me pude ir a casa, sin mi hijo, sólo con sus cenizas. En ese tiempo no estuve sola ni un momento, 24 horas acompañada por toda la familia y además todo el equipo médico se portó muy bien conmigo, procurando no poner a ninguna embarazada cerca de donde estaba yo, para evitar escuchar el llanto de los bebés naciendo.
El 5 de Enero ha hecho dos años, y aún lo recuerdo como si fuera ayer, salir del hospital sin tu bebé en brazos... llegar a casa y ver su ropa, su carrito... es muy doloroso pero tuvo su recompensa ya que tengo conmigo a mi bebé arcoiris que ya tiene 4 meses, y lo adoro. Eso sí, siempre que me preguntan cuantos hijos tengo contesto que dos, y extrañados me dicen ¿dos?...sí dos, uno en el cielo y otro aquí en la tierra.

Relato de @stefany.bolano



Puedes contarme tu experiencia escríbiendome a miarcoirisguerrero@gmail.com y puedes seguir nuestra historia en instagram @mi_arcoiris_guerrero

domingo, 7 de enero de 2018

Balance 2017

Nuevo año y toca hacer un balance del año que se queda atrás, y aunque tarde creo que es necesario para toda mi familia. Estas Navidades han sido algo agridulces, han sido las primeras para bien y para mal, y hay momentos que duelen, que sientes que te falta uno, pues tu familia, tal como la habías pensado cambió aquel 13 de Mayo. Este 2017 ha sido el año que me ha pasado lo peor que me podía pasar en la vida pero también lo mejor que podía pasarme pero... mis sentimientos ya los conocéis bastante, por eso, en esta ocasión le he pedido a mi marido que sea él quien haga este balance, ¿por qué? porque la muerte perinatal, los embarazos y nacimientos siempre se viven dese el punto de vista de la mujer, pero en muchos casos hay otra persona detrás. Puede ser un padre, como es el caso, o puede ser otra mamá en caso de parejas homosexuales, o un familiar en caso de madres solteras... siempre hay alguien que pasa por esta experiencia dura y bonita y del que la gente no suele preocuparse, por eso hoy le doy voz en esto; y aunque quizás la redacción no sea la mejor y él quería que lo re-escribiera yo de otra forma, no lo voy a hacer, porque es su manera de expresar su interior:


Mi balance de 2017, creo que nunca me he hecho esta pregunta, siempre he sido de mirar hacia delante sin pensar, sin analizar este tipo de cosas... pero en esta ocasión toca evaluar y analizar porque 2017 no ha sido un año normal, ni mucho menos, ha sido un año muy, muy duro; el más difícil de mi vida con diferencia: conseguir el embarazo, que fuese gemelar con sangrados, cólicos nefrítico, rotura de bolsa muy pronto y al final parto en la 24+6, complejo, cesárea y parto seco natural. Recuerdo aún esos momentos, la incertidumbre me comía junto al miedo, fundamentalmente por mi mujer, luego ya vino el miedo relacionado con mis hijos pero en ese momento... sólo vi a mi mujer entrando a quirófano, sin poder acompañarla, ni ver a mis hijos nacer ni saber qué ocurría...Recuerdo cuando salió Daniella, directa a la UCI pero los pediatras pararon, nos dejaron verla, nos enseñaron su carita y nos tranquilizaron pero después salió David, iban muy rápido, con el respirador, preocupados y pararon brevemente para que por lo menos le conociéramos. Nunca podré olvidar ese momento. Por eso, 10 de Mayo, el día más feliz de mi vida, pero con una gran amargura que me sigue acompañando a día de hoy, pesaban 669 y 812 gramos, y todo se nos ponía aún más difícil, así que nuestro lema paso a ser "pasito a pasito" porque se ganaban batallas pero no sabíamos si se iba a ganar la guerra. Nos aferrábamos a lo positivo que nos dijesen los pediatras y a ese maravilloso "están estables", era lo único en que pensaba. El 11 de Mayo mi hija me terminó de conquistar, supe en ese momento lo que era el amor de verdad cuando me dejaron tocarla y con sus manitas me agarró el dedo...recuerdo ir a la habitación de mi mujer llorando, alarmarla y tranquilizarla porque había sido lo más maravilloso que me había pasado nunca.

13 de Mayo, el peor día de mi vida, nuestro hijo nos dejó, se fue... y desde entonces me acompaña la misma frase "Tus alas ya estaban listas para volar", pero mi corazón nunca estuvo listo para verte partir" y es así, tal cual, nunca lo estuvo ni lo está.
Después de ese día, nubes y claros; muchas nubes y pocos claros con las buenas noticias de nuestra hija que iba consiguiendo pequeñas cosas gracias a que su hermano vino al mundo para darle vida a ella y se convirtió, como dice su madre, en su arcoiris guerrero o como digo yo en mi espartana; que con una fuerza increíble superó cosas que muchos adultos ni siquiera podríamos. Ductus, reapertura y operación del mismo, fallos renales, broncodisplasia, no tener tensión arterial...hasta que por fin, gracias a sus huecos y a la ayuda de médicos, enfermeras de neonatos y al esfuerzo y corajde de su madre que pasaba horas y horas metida en la UCI para poder estar un poco cada día con ella o pegada a un sacaleches para poder alimentarla... llegó a los 2 Kilos 400 gramos y pudimos traérnosla a casa.

Después de eso, todo ha seguido siendo nubes y claros, yo empecé el duelo por mi hijo cuando salimos del hospital porque antes creía que tenía que estar fuerte para mi mujer, por eso, a día de hoy, cuando cojo a mi hija en brazos muchas veces lloro, y otras no querría soltarla y solo quiero abrazarla todo lo fuerte que pueda. Tengo que agradecer al 2017 por dármela a ella, porque es la que hace que me levante por las mañanas, pero, siendo sincero y claro... también ha sido muy cabrón, porque nos lo ha complicado más de lo que esperábamos; por eso, el 2017 a sido el peor y el mejor año de mi vida, pues ahora tengo un ángel en el cielo que cuida de mi y de mis dos ángeles en la tierra.



Never in my arms, always in my heart

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