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domingo, 8 de abril de 2018

¿Qué hacemos cuando mamá se satura?

¿Cuántas de vosotras deseabais tener hijos? Recuerdo cuando era pequeña que todas decían que querían ser mamas y yo no quería hijos, ni loca, recuerdo preguntarle a mi madre si me pasaba algo raro y ella, tan sabía me dijo que ese momento ya llegaría y así fue. Hace tiempo que sabía que quería ser madre, y quizás cuando nos dijeron de forma tajante que no podríamos de ninguna forma posible, las ganas aumentaron. Afortunadamente lo conseguí, aunque no de la manera que me hubiese gustado pero sí puedo disfrutar de mi pequeña Daniella, que aunque la adoro y la quiero con locura, que me encanta pasar tiempo con ella a veces también necesito oxígenarme, tener tiempo para mí sola como hacía antes de que nacieran. Soy consciente que no voy a poder disfrutar de la misma cantidad pero necesito desconectar del trabajo de madre, porque sí, es un trabajo más que llevamos las mujeres. 
En mi caso no trabajo porque tengo una reducción de jornada especial por la prematuridad de Daniella y a esto se le unen las restricciones que hemos tenido al menos hasta ahora para prevenir posibles enfermedades... el resumen de mi día era jugar con Daniella, un breve rato para comer (porque durante el día apenas duerme) y salir de paseo siempre las dos solas porque no podía juntarse con niños. A esta coctelera hay que añadir el estrés y cansancio emocional de haber pasado tres meses en la UCIN y el dolor de enfrentarme al fallecimiento de mi hijo... el resultado es un cóctel  de ansiedad con tintes de ira ocasional y tristeza reprimida. ¿Me pasa sólo a mí? Para nada, muchas madres me hablan de esa necesidad de tener un huequito al día o a la semana para ellas mismas, porque acaban con niveles altos de estrés, ansiedad o incluso algunas con rasgos de depresión y culpabilidad por sentirse así, por eso hoy os dejo unas breves recomendaciones para que intentéis encontrar vuestro espacio nuevamente aunque todas sabemos lo difícil que es:
  • No caigas en el bucle de negatividad: cuando nos encontramos tan estresadas nos agotamos emocionalmente y al final nos dejamos llevar por la corriente emocional, es decir, que seguimos cayendo en el pozo negro, para evitarlo hay que sacar esa fuerza de voluntad que aún tenemos y trabajar en nuestras conductas, buscar acciones que nos motiven y nos gusten: leer un libro, hablar por teléfono con una amiga... esto hará que nuestro cerebro descanse de la negatividad acumulada y vaya trasnformándolo en emociones más positivas o adaptativas para nosotros.
  • Haz deporte, de la forma que sea no necesitas apuntarte a un gimnasio. Por ejemplo, si tienes un bebé que está aún en el carro en el momento de paseo, ponte tus mejores deportivas y anda rapidito esto ayudará a que liberes endorfinas que harán que te sientas algo más contenta (las endorfinas se llaman comunmente las hormonas de la felicidad)
  • Busca vídeos de técnicas de relajación en youtube, te ayudarán a bajar la ansiedad y nervios acumulados durante el día.
  • Pide ayuda: muchas veces nos negamos a que nos ayuden los padres de las criaturas o los abuelos o alguien cercano pensando que deberíamos ser capaces de llegar a todo. No pasa nada porque alguna vez se ocupen de ellos, somos humanas y también nos cansamos.

Inténtalo y me cuentas pero recuerda, sólo hay una madre perfecta y esa eres tú para tus hijos, no llegarás a todo pero lo harás lo mejor que puedas y sepas y lo verás reflejado en sus sonrisas siempre. Tendrás momentos de encontrarte mal emocionalmente, no pasa nada, es normal no significa que seas mala madre sino que necesitas volver a recordar que además de ser madre, eres mujer. Lo estás haciendo muy bien.
Si crees que tienes algo interesante que contar y compartir en el blog escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com o puedes seguirme en mi instagram (@mi_arcoiris_guerrero)

miércoles, 21 de marzo de 2018

La inteligencia emocional...¿pero no había sólo una inteligencia?


Hoy para nuestra sección de psicología os traigo una entrevista muy interesante que le he realizado al equipo de Balanceo, una empresa que se dedica a trabajar con colegios y padres para mejorar la educación emocional de los más pequeños (mejorando a su vez la de los adultos) y enseñando a las familias técnicas de disciplina positiva para instaurarlas en el día a día.
El proyecto sale de la cabeza de Gloria cuando estando trabajando de profesora de secundaria se dio cuenta que necesitaba ampliar formación en otras áreas para ser mejor profesora, y como apasionada de la psicología fue instruyéndose en distintas disciplinas: coaching, programación neurolingüistíca, comunicación no violenta, disciplina positiva e inteligencia emocional. Agradezco su participación en este espacio y si tú crees que tienes algo interesante que contar y te gustaría que te hiciese una entrevista escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com o sígueme por instagram (@mi_arcoiris_guerrero):

Cuéntanos un poco, ¿cómo crees que es la educación que se da actualmente a los niños y niñas de nuestro país?

No sé si hay algo uniforme porque cada familia y cada niño es único. Hemos avanzado un poco en temas de empatía y comprensión a los niños, las familias son más sensibles a esto, pero sigo viendo muy arraigado el tema de los premios, las etiquetas (niños buenos, niños malos)... Veo como extremos que a veces se dan incluso en la misma familia: de muy restrictivo a muy permisivo en dos minutos. 

¿Qué destacarías en positivo de esta crianza generalizada? ¿y en negativo?

Como dije, creo que ahora los padres se informan más, leen, consultan artículos... Pero al final nos hacemos un poco de lío intentando seguir a todas las corrientes. Creo que lo más negativo de la crianza hoy día es que no hay algo estable, se basa en nuestros estados de ánimo a veces muy dañados por el día a día tan loco que tenemos. 

¿Cómo crees tú que sería la crianza ideal?

No sé si existe un ideal. Lo que vale para una familia no vale para otra porque somos muy diferentes. Además, la crianza abarca alimentación, educación, psicología... Lo que sí creo que podríamos aplicar todos los padres y madres es la consciencia. Estar atentos a las necesidades de nuestros hijos y a las nuestras para poder ser mejores. 

Hablas mucho de las emociones en tus respuestas y lo que vemos en tu instagram, ¿qué papel crees que juegan las emociones en el estilo de crianza a día de hoy?

Estamos empezando a darnos cuenta de que existen y hay que tenerlas en cuenta, pero no nos han educado en esa línea y se nos olvida preguntarnos qué sienten los niños. Enseguida pensamos que nos manipulan, nos lían, solo quieren llamar la atención... Y nos entra el miedo volviendo a patrones antiguos. 

¿Qué pautas o consejos podrías darle a los padres que nos estén leyendo para fomentar la inteligencia emocional en el entorno familiar?

En realidad es tan fácil y tan difícil como ser conscientes de nuestras emociones y no reprimirlas, tampoco las de los niños. El enfado, la tristeza, los celos... están mal vistos y no dejamos que afloren. Hablar de esas emociones, validarlas, explicarlas... Sería el principio. 


Enlazando con este tema, desde mi visión profesional he visto que la mala gestión de las emociones por parte de los niños, o la represión de las mismas genera más agresividad y rabietas en los pequeños, ¿qué opinas de esto, por qué crees que se dan las famosas rabietas?

Las rabietas, y no es mi opinión sino lo que nos dice la ciencia, ocurren porque la parte racional y la parte emocional del cerebro no son capaces de comunicarse y la parte emocional se adueña de la otra. Por otro lado, el niño cuando se siente agredido, saca su lado animal que sólo quiere sobrevivir y no es capaz de planificar u ordenar. Los padres debemos ayudarles a desarrollar esa parte más racional del cerebro. 

¿Algún consejo que puedas aportar a los padres para manejar estas rabietas?

Lo primero, no tomarlo como algo personal. Validar cada emoción aunque sea desagradable, empatizar y hacer ver al niño que estamos ahí y que le ayudaremos cuando esté calmado, acompañarle siempre nunca ignorarle y no querer hacer que la rabieta desaparezca como por magia, porque como vimos antes es un proceso normal del desarrollo del niño. 

Para terminar, cuéntanos un poquito cuales son los proyectos que tú llevas a cabo actualmente en tu centro y qué novedades tenéis preparadas desde el Equipo Balanceo

Ahora mismo vamos a colaborar con un espacio de psicomotricidad en Madrid para hacer un grupo de apoyo a la crianza para familias con bebés. Allí creamos una red, resolvemos dudas acerca de los problemas de crianza (sueño infantil, alimentación, disciplina, lactancia...). Así que invito a todas las familias a apuntarse los miércoles por la mañana a nuestro grupo y no pasar la crianza tan solos. 
 Además, seguimos con las asesorías online y vía WhatsApp ayudando con las dudas de los padres y madres que nos necesiten. 
 En septiembre habrá nuevos proyectos, seguramente, ya que yo estaré más libre con mis peques en la escuela. 


Muy interesante la entrevista de Gloria, del equipo Balanceo (podéis ver más de su trabajo aquí) sobre todo por la importancia que se le da a las emociones en su trabajo. Personal y profesionalmente veo algo fundamental en el día a día el saber gestionar las emociones correctamente, muchas depresiones o ansiedades de adultos vienen por la constante represión de éstas durante mucho tiempo y sobre todo porque en nuestra infancia no se nos ha educado correctamente en el manejo de las mismas. La represión emocional genera un gasto mayor de energía y múltiples enfermedades físicas por lo que a la larga queda bastante claro que no compensa. Todo esto cobra mayor importancia cuando vemos en consulta niños con niveles de estrés igual de altos que los de una persona adulta o con arranques de ira excesivos. Es cierto que hay niños que utilizan las rabietas, los insultos… como medio de llamar la atención pero son tan sólo conductas aprendidas, “sé que si hago esto, obtendré esto otro”, el origen de la misma sucedió por un conflicto emocional, unas emociones excesivas que se han desbordado en un cuerpo tan pequeño, pero fundamental, reconocer todas ellas. Siempre explico, tanto con niños como con adultos que no hay emociones malas, sino emociones desadaptativas (que pueden ser de las que denominamos buenas y de las que denominamos malas). Un ejemplo: si yo estoy muy contento, excesivamente contento hasta el punto de ser irracional, será una emoción que inicialmente he catalogado como buena (estar contento es agradable, es algo que nos gusta a todos como se siente) pero me llevará a no controlar mis acciones, a ser demasiado impulsivo y a que mi parte racional no esté presente en ningún momento lo que puede llevar a consecuencias negativas en mi vida. Lo mismo pasa con la tristeza, si a mí me sucede algo, pierdo algo material o personal lo normal es que esté triste aunque lo consideremos una emoción negativa pero nos ayuda a recomponernos de esa pérdida; ahora bien, si ésta perdura en el tiempo y por ejemplo, tenemos el mismo sentimiento de pérdida tras un año de la misma estaríamos nuevamente ante una emoción desadaptativa porque realmente no nos está aportando ya nada y sí está generando malestar excesivo en nosotros.
Un amplio tema a debatir el mundo de las emociones como podéis comprobar, por lo que os animo a que trabajéis en esta línea de reconocimiento emocional con vuestros hijos y dos películas muy recomendadas: “Del revés” para ayudar a los más peques a entender mejor las emociones porque se les puede personificar y la famosa “Frozen” como ejemplo de represión emocional y las consecuencias de las mismas.


Para dudas o consultas o si crees que tienes algo interesante que contar y quieres que te haga una entrevista puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com y no dudes en seguirme en mi instagram (@mi_arcoiris_guerrero)

domingo, 18 de febrero de 2018

El giro que dio mi vida...

Volvemos con un testimonio nuevo, una mamá en el cielo a la que tengo la suerte de conocer y de saber de primera mano cómo sucedió todo. Ella es fuerte y valiente, igual que su marido y sé que muy pronto, cuando estén preparados, cuando su corazón esté preparado tendrán su bebé arcoiris porque se lo merecen de verdad, y porque tienen mucho amor que dar. No voy a decir que van a ser unos padres fantásticos porque para mí ya lo son. Vuestro campeón podrá jugar en el cielo con David siempre, se tendrán el uno al otro y jamás estarán solos.

Como puede cambiar tu vida en unas horas, minutos, segundos...

La primera vez que mi vida cambió fue cuando me enteré que estaba embarazada, mejor dicho, cuando lo confirmé porque yo ya sospechaba algo. De repente, te das cuenta que una personita, la más importante del universo, está creciendo dentro de ti, y entras en un mundo nuevo de alegrías y miedos.
Antes de la primera falta mi instinto me decía que estaba embarazada pero no quería ilusionarme aún. A los pocos días se confirmó, mi vida estaba empezando su gran cambio, iba a ser MAMÁ y con la alegría vino también todas las dudas y miedos del momento, ¿saldría todo bien? ¿sabré cuidar al bebé? ¿cogerle? ¿saber por qué llora?... y para que no me relajara demasiado, pasado el primer mes llegó el primer susto, comencé a sangrar y por supuesto a urgencias corriendo. Entendí el verdadero significado del miedo, no podía articular palabra, estaba bloqueada... solo pensaba en mi bebé en que estuviera bien y en que todo fuera un mal sueño. Me revisaron, me mandaron a casa con progesterona porque estaba todo bien y tan sólo tenía que hacer reposo relativo; y comenzó mi tregua.
Tranquilidad, ilusión, felicidad... pude sentirlos cuando el manchado se solucionó, el miedo ya no era tan fuerte y me atreví a comprar el carro y mirar alguna cosa, pero la realidad te golpea cuando menos te lo esperas y en la ecografía de la semana 20 mi vida volvió a tambalearse y agrietarse. Al principio todo estaba bien, me dijeron que era un niño y no os imagináis que alegría, creo que su padre y yo no podíamos estar más felices, ¿y él?¿mi pequeño? feliz dentro de mi, moviéndose y chupándose el dedito...y de repente mi burbuja se explotó... comenzaron los cuchicheos y la cara de preocupación de los médicos hasta que me lo dijeron... el cuello del útero se había borrado y estaba en 3.5 mm y la bolsa se podía tocar con los dedos. Me volví a paralizar mientras los médicos me explicaban la situación, datos médicos, cosas que debía saber pero que no podía terminar de procesar hasta que interrumpí al médico: "pase lo que pase, ¿mi bebé no va a nacer? le pregunté; NO, fue su respuesta, un gran NO que me heló el corazón. 
Me dejaron ingresada, con reposo relativo, tan sólo podía moverme para ir al baño y los médicos tan sólo podían controlarme. Estuve una semana ingresada más o menos, con contracciones, con subidas y bajadas al paritorio pero sin terminar de parir... hasta que al quinto día la bolsa se rompió aunque el corazón de mi campeón seguía latiendo con fuerza. Nosotros esperábamos un milagro pero los médicos lo tenían muy claro: un bebé en la semana 20 no es viable, no tiene posibilidades de sobrevivir y en el hipotético caso que lo consiguiese tu calidad de vida sería bastante mala. Nosotros no sabíamos que hacer, sólo queríamos despertar de esa horrible pesadilla y si tenía que pasar que fuese cuanto antes porque sin líquido el bebé empeoraría y como padres lo último que queríamos es que nuestro hijo sufriera en su partida.

No hubo milagro, mi campeón dejó de latir a los tres días, estaba de 21+2 
El parto fue durísimo porque mi cabeza era un remolino. Lo único que hacía era pensar en todas las cosas que no podría hacer con mi hijo: no podría besarle, no podría mirarle ni ir al parque con él... no podría decirle lo mucho que le amaba...y le preguntaba continuamente a mi marido buscando una explicación, ¿por qué a nosotros? ¿por qué a nuestro campeón?
Los dolores fueron inhumanos, sin epidural... sentía que me partía en dos, pero no sólo por los dolores físicos, también por los emocionales, esos... aún los llevo conmigo. Pude verle, y despedirme de él y todos los días desde ese momento le llevo en mi mente. Él fue mi primer hijo y no se olvida, por mucho que la gente quiera empujarte hacia delante todos tenemos nuestro tiempo. Por muchos hijos que yo tenga como me dicen por ser joven... mi campeón siempre será el primero.
Quiero seguir recordando sus movimientos dentro de mí, su suave carita, su cuerpecito... porque me queda el consuelo de haberle podido poner cara al menos. Aún no puedo decir que lo he superado, hace muy poco, y sólo intento aprender a vivir con el dolor y con el vació que me ha quedado en mi vida.
Siempre te llevaré en mi corazón mi campeón, aunque no pueda volver a tocarte, a abrazarte, a besarte...y aunque aún no tenga a mi bebé arcoiris, yo soy mamá en el cielo. Te quiero

Historia contada por Sonia



Si quieres contarme tu historia y que la publique de un aborto o muerte perinatal escríbeme a miarcoirisguerrero@gmail.com. Puedes seguirme también para conocer más de Daniella y de cómo es un bebé prematuro extremo en mi instagram: @mi_arcoiris_guerrero

martes, 13 de febrero de 2018

A mi guerrera

He querido escribirte desde hace tiempo unas líneas, igual que hice con tu hermano porque tú también te lo mereces, mi luchadora, mi guerrera... Desde el principio supe que eras especial, notaba tus pataditas, tus movimientos y sabía donde estabas colocada cuando latíamos juntas, pero decidiste venir antes de tiempo al mundo sin importarte las consecuencias y ahora que te conozco  sé que era porque mi cuerpo se te quedaba pequeño para tu inquietud y tus ansias de conocer todo aquello que te rodea. Recuerdo cuando naciste y cómo lloraste, demostrándonos a todos ya desde el principio que estábamos equivocados contigo, que tú no te ibas a ningún sitio, que habías venido a dar guerra a pesar de lo que creían los médicos que no apostaban por ti. Nos desarmaste a todos, a mí la primera con mis miedos por si no era capaz de quereros suficiente, ¡qué tontería! si con vosotros supe lo que es el amor verdadero, lo que es que tu corazón esté latiendo fuera de tu cuerpo sin poder hacer gran cosa para protegerlo.
A tu padre le desarmaste enseguida, con la primera caricia que le regalaste, y tú, tan zalamera sigues haciéndolo en cuanto tienes oportunidad. A tu abuelo le distes las sonrisas que necesitaba cuando más flaqueaba, le recargabas las pilas haciendo que fuese un hombre nuevo por unos días hasta que podía volver a verte, y ahora eres capaz de hacer que se olvide de sus problemas por unas horas. A tu abuela, a tu tía, a tu bisabuela...tanta gente a quien has llenado de luz... que los que han decidido no estar en tu camino no saben lo que se pierden.

Aún recuerdo los malos momentos que pasamos juntas, se me siguen saltando las lágrimas y más aún cuando sé que tú también los recuerdas y que tu rebelión con la comida tiene que ver con el dolor que sufriste entre esas cuatro paredes. Atesoro en mi recuerdo los momentos que compartimos haciendo canguro, no sé quién lo necesitaba más si tú o yo; todas las conversaciones que tenía contigo, parecía que me entendías... ibas haciendo todo lo que te iba pidiendo, recordándote siempre antes de irme a casa lo mucho que te quería, lo orgullosa que estaba de ti y lo poco que quedaba para irnos a casa juntas... aunque lo reconozco, hubo momentos que pensé que te perdía, que pensé que te irías con tu hermano pero justo cuando yo empezaba a flaquear... tú sacabas toda tu voluntad y mejorabas, avanzabas...tan fuerte eras que no te desestabilizaste durante tu operación de corazón de la que te recuperaste en tres días cuando a un adulto le hubiese costado semanas o meses. A veces miro hacia atrás, y no me lo creo... no me creo que hace 9 meses nacieras, que cambiaras mi mundo y mis valores, y aunque los miedos aún están presentes, de repente, me tocas la cara o me regalas una de tus sonrisas sin dientes que tanto me gustan y se me olvida, aunque sea por un momento todo lo malo, todo lo gris de mi vida.
Por eso mi pequeña no quiero que seas princesa, quiero que recuerdes siempre que eres una princesa, una superwoman que desde el principio ha nadado contracorriente y sé que seguirás haciéndolo, porque como le dije a tu padre, sé que harás cosas grandes, lo presiento, y que como has hecho hasta ahora no permitirás que nada ni nadie te pisotee ni te haga pequeñita.
Aún nos queda camino y obstáculos que superar, pero siempre te acompañaré, siempre estaré a tu lado como soporte, como guía, como apoyo o como lo que necesites porque, igual que los camaleones, me convertiré en lo que necesites en cada momento.
Simplemente...te quiero

Puedes seguir nuestra historia en instagram (@mi_arcoiris_guerrero) y si tienes algo interesante que contar sobre prematuros, tu historia, información útil... puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com

lunes, 29 de enero de 2018

El recuerdo de Santiago


Hoy os traigo el testimonio de la mamá de Santiago, mamá que como tantas otras tiene a su ángel en el cielo, cuidando de toda su familia y deseando que sean felices aunque sea con su recuerdo. Agradeceros todas las historias que me llegan y os recuerdo que si quieres escribir tu historia para esta sección del blog sólo tienes que escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com, hagamos entre todos que este duelo no sea silenciado.

"Os cuento mi historia del dolor más grande de mi vida.
En Abril de 2015 me enteré que estaba embarazada cuando al recoger una analítica de sangre que me había hecho porque tenía que operarme me lo anunció mi doctor... que alegría más grande... pero a la vez que miedo... sólo conseguí romper a llorar por la mezcla de emociones que sentía en ese momento.
Tuve un embarazo maravilloso, no tuve ni antojos ni vómitos, no tuve nada. En la semana 20 nos embarga la emoción al saber que sera un niño, un pequeño niño que se unía a nuestra familia. Con esa felicidad y encantados decidimos su nombre, SANTIAGO. Además, me confirmaron la fecha prevista de parto, el 15 de Enero, con el nuevo año reciente. En Noviembre viajé a España para estar en Navidad con mis padres, además de tener en mente traerme dentro de poco a mi marido también. El viaje fue bueno, y todo el mes de Diciembre, y aunque me costaba ya andar, estaba bastante bien para lo avanzado de mi embarazo.
El 3 de Enero comenzó ya mi pesadilla, lo recordaré y recuerdo tanto...Estaba de 38 semanas y fuimos a comprar las cosas que nos quedaban: la cuna, la bañera...todo lo necesario para su llegada, cuando empecé a tener dolores como de cólicos así que se lo dije a mi madre que me animó a ir a urgencias para tranquilizarnos. Al llegar me pusieron los monitores, y al principio no se escuchó nada, pero no me asusté porque era bastante normal ya que solía quitarse y apartarse siempre que ponían las correas. Con esa tranquilidad me pasaron a hacer una ecografía y fue en ese momento cuando la situación empezó a cambiar. La sala se lleno de médicos y enfermeras y a mi me empezaron los escalofríos a la vez que preguntaba desesperada si estaba todo bien. Me dijeron que no me alarmara pero que no encontraban el latido del bebé... comencé a gritar y a llamar a mi madre, cuando vino le dije que Santiago no tenía latido, y mi madre enloqueció...se puso a gritar y salió corriendo por el pasillo. Como la cosa no iba bien me pasaron a una habitación y me repitieron la eco. Confirmaron lo que ya me habían dicho, no había latido. Me iban a provocar el parto, y mientras tanto me pusieron un tapón en el cuello del útero. Mi madre llamó corriendo a mi marido que destrozado se puso a buscar billetes desde Colombia hasta aquí. Pasé el domingo y el lunes, y no avanzaba el parto a pesar de tener contracciones sólo había dilatado 3cm, por lo que el martes 5 de Enero, día de mi cumpleaños me avisaron que me iban a hacer una cesárea porque no me podían tener más tiempo así. Me pusieron la epidural y prepararon el quirófano y me derrumbé... me puse a llorar y las enfermeras y doctores me empezaron a abrazar y a dar muchos ánimos hasta que me durmieron. Cuando me desperté,me dijeron que ya lo habían sacado, y cuando me llevaron a recuperación pedí ver a mi pequeño ángel y me dejaron sola con él. Recuerdo tocarle y despedirme de él hasta que pedí que se lo llevaran.
El 6 de Enero llegó mi marido y empezamos a preparar el entierro, tras 8 días ingresada me pude ir a casa, sin mi hijo, sólo con sus cenizas. En ese tiempo no estuve sola ni un momento, 24 horas acompañada por toda la familia y además todo el equipo médico se portó muy bien conmigo, procurando no poner a ninguna embarazada cerca de donde estaba yo, para evitar escuchar el llanto de los bebés naciendo.
El 5 de Enero ha hecho dos años, y aún lo recuerdo como si fuera ayer, salir del hospital sin tu bebé en brazos... llegar a casa y ver su ropa, su carrito... es muy doloroso pero tuvo su recompensa ya que tengo conmigo a mi bebé arcoiris que ya tiene 4 meses, y lo adoro. Eso sí, siempre que me preguntan cuantos hijos tengo contesto que dos, y extrañados me dicen ¿dos?...sí dos, uno en el cielo y otro aquí en la tierra.

Relato de @stefany.bolano



Puedes contarme tu experiencia escríbiendome a miarcoirisguerrero@gmail.com y puedes seguir nuestra historia en instagram @mi_arcoiris_guerrero

jueves, 25 de enero de 2018

Las rabietas de los dos años

Todos conocemos la famosa expresión de los "terribles dos años", momento en el que nuestros pequeños angelitos deciden convertirse de repente en mini monstruos que nos la montan muchas ocasiones sin previo aviso y por lo que nosotros creemos son tonterias y reacciones exageradas pero...¿qué esta pasando realmente? ¿podemos solucionarlo? ¿mi hijo se va a convertir en el próximo episodio de hermano mayor?

Primero de todo, a las mamas que me lean... tranquilas, es un periodo que puede durar entre los 2 a los 4 años y que es verdad que hace que tengamos más canas de los nervios que nos genera pero es necesaria y fundamental. En primer lugar, gracias a esta etapa comienzan a formar su personalidad e identidad, por algo se denomina primera adolescencia, pero además, comienzan a descubrir las emociones más complejas y tienen que aprender a lidiar con ellas pues son demasiado intensas, tanto las buenas como las malas.
Ante este periodo de la vida de vuestros hij@s tenéis que haceros a la idea que vosotros sois los adultos, eso ¿qué significa?¿qué podemos mandar y regañar todo lo que queramos? para nada, todo lo contrario, tenemos que tener en cuenta que nosotros no podemos dejarnos llevar por las emociones, ni por la ira (regañando y gritando a nuestro hijo en exceso) ni por la tristeza (pensando que tienen algo personal contra nosotros, porque no es así) ni por el rencor (esperando a perdonar a nuestro hijo a que él o ella nos pida perdón). Tenemos que intentar hablarle de una forma dulce y tranquila, intentando mirarle a los ojos y transmitirle que cuando se calme un poco podremos hablar con él o ella nuevamente; incluso puede ser beneficioso dejarles un rato solos, ignorando esa conducta desagradable (un minuto por cada año que tenga) de esta forma le ayudamos a que se desahogue tranquilamente y evitamos razonar con ellos cuando están en esa rabieta (pensemos en lo que nosotros queremos cuando estamos realmente enfadados, normalmente no somos capaces de razonar porque nuestras emociones han tomado el control de nuestras acciones, e incluso a veces nos apetece que nos dejen un rato solos para relajarnos). Además, podemos cambiarle de entorno un rato para que se distraiga brevemente y la intensidad de la rabieta, de la emoción disminuya y nos permita entablar una conversación con él o con ella para reconducir la situación. Y por supuesto, buscar siempre que no pueda hacer daño con objetos que tenga alrededor o con la conducta que esté teniendo en ese momento.

Algunas consideraciones importantes... 

  • Cuando al niño se le ha pasado la rabieta, nosotros debemos dejarlo, no continuemos con frases como "¿ves? así estás mejor no como antes que te pones como loco". Zanjamos el tema y reforzamos lo tranquilo que está: "que bien se está cuando uno está relajado o feliz"
  • Evitemos gritos y frases que impliquen chantaje emocional como por ejemplo "si te portas así de mal mamá no te va a querer"
  • Reforcemos en el día a día las conductas positivas, no demos por hecho que tienen que hacerlas, porque a todos cuando hacemos las cosas bien nos gusta que nos lo reconozcan.
  • Es mucha la energía que utilizan los niños en estas rabietas por lo que no suele durar más de 30 minutos, debemos tener un poco de paciencia. Si somos consistentes en nuestras acciones pueden durar únicamente 5-10 minutos.
  • Si normalmente no lo hemos hecho y empezamos a ignorar las conductas desagradables (recordamos que es poco tiempo y que el niño no tiene que sentirse abandonado con esa acción) puede haber un incremento de las mismas hasta que empiece a disminuir.
  • Debemos ser consistentes y pacientes, no puedo aplicar todo a la vez ni una sola vez, hay que darle tiempo al tiempo, pensad en vosotros cuando queréis comenzar una nueva rutina, por ejemplo, hacer ejercicio, a todo el mundo le cuesta y necesita su tiempo de adaptación.
  • Parece ser que los niños y los bebés que son más llorones y difíciles de calmar tienden a tener más rabietas en esta etapa.
  • El niño está empezando a aprender cómo frustrarse, no os preocupéis que no le quedará trauma, sin embargo, si cedemos a todo lo que quiera para evitar conflictos, sí crearemos un problema porque tendremos un adolescente y un adulto con baja tolerancia a la frustración que le generará muchos problemas sociales en el futuro no muy lejano.

Estos son algunas acciones que se pueden llevar a cabo para las rabietas, todas dirigidas a disminuirlas no eliminarlas, porque eso no es beneficioso para el niño, las eliminará poco a poco según aprenda a hacer la gestión de sus propias emociones. Por supuesto hay más "truquitos" que iré subiendo en próximos post, pero os animo a que me contéis que trucos os han sido de utilidad y por supuesto os animo a que me escribáis con cualquier consulta o duda, bien sea a través de los comentarios o por privado.