lunes, 29 de enero de 2018

El recuerdo de Santiago


Hoy os traigo el testimonio de la mamá de Santiago, mamá que como tantas otras tiene a su ángel en el cielo, cuidando de toda su familia y deseando que sean felices aunque sea con su recuerdo. Agradeceros todas las historias que me llegan y os recuerdo que si quieres escribir tu historia para esta sección del blog sólo tienes que escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com, hagamos entre todos que este duelo no sea silenciado.

"Os cuento mi historia del dolor más grande de mi vida.
En Abril de 2015 me enteré que estaba embarazada cuando al recoger una analítica de sangre que me había hecho porque tenía que operarme me lo anunció mi doctor... que alegría más grande... pero a la vez que miedo... sólo conseguí romper a llorar por la mezcla de emociones que sentía en ese momento.
Tuve un embarazo maravilloso, no tuve ni antojos ni vómitos, no tuve nada. En la semana 20 nos embarga la emoción al saber que sera un niño, un pequeño niño que se unía a nuestra familia. Con esa felicidad y encantados decidimos su nombre, SANTIAGO. Además, me confirmaron la fecha prevista de parto, el 15 de Enero, con el nuevo año reciente. En Noviembre viajé a España para estar en Navidad con mis padres, además de tener en mente traerme dentro de poco a mi marido también. El viaje fue bueno, y todo el mes de Diciembre, y aunque me costaba ya andar, estaba bastante bien para lo avanzado de mi embarazo.
El 3 de Enero comenzó ya mi pesadilla, lo recordaré y recuerdo tanto...Estaba de 38 semanas y fuimos a comprar las cosas que nos quedaban: la cuna, la bañera...todo lo necesario para su llegada, cuando empecé a tener dolores como de cólicos así que se lo dije a mi madre que me animó a ir a urgencias para tranquilizarnos. Al llegar me pusieron los monitores, y al principio no se escuchó nada, pero no me asusté porque era bastante normal ya que solía quitarse y apartarse siempre que ponían las correas. Con esa tranquilidad me pasaron a hacer una ecografía y fue en ese momento cuando la situación empezó a cambiar. La sala se lleno de médicos y enfermeras y a mi me empezaron los escalofríos a la vez que preguntaba desesperada si estaba todo bien. Me dijeron que no me alarmara pero que no encontraban el latido del bebé... comencé a gritar y a llamar a mi madre, cuando vino le dije que Santiago no tenía latido, y mi madre enloqueció...se puso a gritar y salió corriendo por el pasillo. Como la cosa no iba bien me pasaron a una habitación y me repitieron la eco. Confirmaron lo que ya me habían dicho, no había latido. Me iban a provocar el parto, y mientras tanto me pusieron un tapón en el cuello del útero. Mi madre llamó corriendo a mi marido que destrozado se puso a buscar billetes desde Colombia hasta aquí. Pasé el domingo y el lunes, y no avanzaba el parto a pesar de tener contracciones sólo había dilatado 3cm, por lo que el martes 5 de Enero, día de mi cumpleaños me avisaron que me iban a hacer una cesárea porque no me podían tener más tiempo así. Me pusieron la epidural y prepararon el quirófano y me derrumbé... me puse a llorar y las enfermeras y doctores me empezaron a abrazar y a dar muchos ánimos hasta que me durmieron. Cuando me desperté,me dijeron que ya lo habían sacado, y cuando me llevaron a recuperación pedí ver a mi pequeño ángel y me dejaron sola con él. Recuerdo tocarle y despedirme de él hasta que pedí que se lo llevaran.
El 6 de Enero llegó mi marido y empezamos a preparar el entierro, tras 8 días ingresada me pude ir a casa, sin mi hijo, sólo con sus cenizas. En ese tiempo no estuve sola ni un momento, 24 horas acompañada por toda la familia y además todo el equipo médico se portó muy bien conmigo, procurando no poner a ninguna embarazada cerca de donde estaba yo, para evitar escuchar el llanto de los bebés naciendo.
El 5 de Enero ha hecho dos años, y aún lo recuerdo como si fuera ayer, salir del hospital sin tu bebé en brazos... llegar a casa y ver su ropa, su carrito... es muy doloroso pero tuvo su recompensa ya que tengo conmigo a mi bebé arcoiris que ya tiene 4 meses, y lo adoro. Eso sí, siempre que me preguntan cuantos hijos tengo contesto que dos, y extrañados me dicen ¿dos?...sí dos, uno en el cielo y otro aquí en la tierra.

Relato de @stefany.bolano



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jueves, 25 de enero de 2018

Las rabietas de los dos años

Todos conocemos la famosa expresión de los "terribles dos años", momento en el que nuestros pequeños angelitos deciden convertirse de repente en mini monstruos que nos la montan muchas ocasiones sin previo aviso y por lo que nosotros creemos son tonterias y reacciones exageradas pero...¿qué esta pasando realmente? ¿podemos solucionarlo? ¿mi hijo se va a convertir en el próximo episodio de hermano mayor?

Primero de todo, a las mamas que me lean... tranquilas, es un periodo que puede durar entre los 2 a los 4 años y que es verdad que hace que tengamos más canas de los nervios que nos genera pero es necesaria y fundamental. En primer lugar, gracias a esta etapa comienzan a formar su personalidad e identidad, por algo se denomina primera adolescencia, pero además, comienzan a descubrir las emociones más complejas y tienen que aprender a lidiar con ellas pues son demasiado intensas, tanto las buenas como las malas.
Ante este periodo de la vida de vuestros hij@s tenéis que haceros a la idea que vosotros sois los adultos, eso ¿qué significa?¿qué podemos mandar y regañar todo lo que queramos? para nada, todo lo contrario, tenemos que tener en cuenta que nosotros no podemos dejarnos llevar por las emociones, ni por la ira (regañando y gritando a nuestro hijo en exceso) ni por la tristeza (pensando que tienen algo personal contra nosotros, porque no es así) ni por el rencor (esperando a perdonar a nuestro hijo a que él o ella nos pida perdón). Tenemos que intentar hablarle de una forma dulce y tranquila, intentando mirarle a los ojos y transmitirle que cuando se calme un poco podremos hablar con él o ella nuevamente; incluso puede ser beneficioso dejarles un rato solos, ignorando esa conducta desagradable (un minuto por cada año que tenga) de esta forma le ayudamos a que se desahogue tranquilamente y evitamos razonar con ellos cuando están en esa rabieta (pensemos en lo que nosotros queremos cuando estamos realmente enfadados, normalmente no somos capaces de razonar porque nuestras emociones han tomado el control de nuestras acciones, e incluso a veces nos apetece que nos dejen un rato solos para relajarnos). Además, podemos cambiarle de entorno un rato para que se distraiga brevemente y la intensidad de la rabieta, de la emoción disminuya y nos permita entablar una conversación con él o con ella para reconducir la situación. Y por supuesto, buscar siempre que no pueda hacer daño con objetos que tenga alrededor o con la conducta que esté teniendo en ese momento.

Algunas consideraciones importantes... 

  • Cuando al niño se le ha pasado la rabieta, nosotros debemos dejarlo, no continuemos con frases como "¿ves? así estás mejor no como antes que te pones como loco". Zanjamos el tema y reforzamos lo tranquilo que está: "que bien se está cuando uno está relajado o feliz"
  • Evitemos gritos y frases que impliquen chantaje emocional como por ejemplo "si te portas así de mal mamá no te va a querer"
  • Reforcemos en el día a día las conductas positivas, no demos por hecho que tienen que hacerlas, porque a todos cuando hacemos las cosas bien nos gusta que nos lo reconozcan.
  • Es mucha la energía que utilizan los niños en estas rabietas por lo que no suele durar más de 30 minutos, debemos tener un poco de paciencia. Si somos consistentes en nuestras acciones pueden durar únicamente 5-10 minutos.
  • Si normalmente no lo hemos hecho y empezamos a ignorar las conductas desagradables (recordamos que es poco tiempo y que el niño no tiene que sentirse abandonado con esa acción) puede haber un incremento de las mismas hasta que empiece a disminuir.
  • Debemos ser consistentes y pacientes, no puedo aplicar todo a la vez ni una sola vez, hay que darle tiempo al tiempo, pensad en vosotros cuando queréis comenzar una nueva rutina, por ejemplo, hacer ejercicio, a todo el mundo le cuesta y necesita su tiempo de adaptación.
  • Parece ser que los niños y los bebés que son más llorones y difíciles de calmar tienden a tener más rabietas en esta etapa.
  • El niño está empezando a aprender cómo frustrarse, no os preocupéis que no le quedará trauma, sin embargo, si cedemos a todo lo que quiera para evitar conflictos, sí crearemos un problema porque tendremos un adolescente y un adulto con baja tolerancia a la frustración que le generará muchos problemas sociales en el futuro no muy lejano.

Estos son algunas acciones que se pueden llevar a cabo para las rabietas, todas dirigidas a disminuirlas no eliminarlas, porque eso no es beneficioso para el niño, las eliminará poco a poco según aprenda a hacer la gestión de sus propias emociones. Por supuesto hay más "truquitos" que iré subiendo en próximos post, pero os animo a que me contéis que trucos os han sido de utilidad y por supuesto os animo a que me escribáis con cualquier consulta o duda, bien sea a través de los comentarios o por privado.

martes, 23 de enero de 2018

Testimonios reales de mujeres reales sobre el aborto

Como ya sabéis, por mis circunstancias estoy muy concienciada con la muerte perinatal, y ya os comenté en otro post, que podéis consultar aquí, que se denomina duelo silenciado porque se habla poco o nada de ello y a las mamas que lo hemos vivido en muchas ocasiones tampoco se nos permite hablar de ello porque "hay que continuar y pasar página". Por eso, hoy quiero dar voz a mamas que han sufrido una muerte perinatal o abortos (generalmente tardíos) y que están esperando o han encontrado a su bebé arcoiris porque la sociedad a menudo no les permite hablar de ello.
Para investigar un poco sobre el aborto, investigué un poco por internet, y la verdad es que pocas dudas pude aclararme ya que la mayoría de las entradas se basan en la opción de someterte a un aborto (debate sobre el que no voy a entrar) y tienes que pasar muchas páginas para encontrar alguna referencia a abortos no deseados.

A nivel emocional el dolor es muy parecido a una muerte perinatal, en la mayoría de los casos tienen que dar a luz a sus hijos que muchas veces han sufrido ya una parada cardíaca y si encima no acompaña el trato sanitario... imaginemos como se encontrará esa mamá al finalizar el proceso.
Os dejo con sus testimonios, y si eres mamá en el cielo, has sufrido un aborto o muerte perinatal y quieres que comparta tu caso, escríbeme y le daremos forma.


Eloy, un ángel de 18 semanas (mamá @nazaret91)

Con 21 años me di cuenta que estaba embarazada cuando mi madre insistió en que me hiciese una prueba de embarazo tras una semana de retraso. Yo no solía hacer cuentas pero efectivamente estaba "premá hasta los ojos". El primer trimestre fue muy bueno, en la semana 6 tuvimos la primera ecografía y su corazón latía perfectamente. Su fecha prevista de parto, el 23 de Diciembre, el mismo día que mi hermano con el que se iba a llevar 3 años solamente. En la semana 12, la ecografía de la translucencia nucal estaba perfecta, pero me ofrecieron firmar el consentimiento del triple screening y acepté. Me sacaron sangre y ya sólo tenía que esperar los resultados, pero mi felicidad se enturbió un poco cuando al día siguiente me llamaron del hospital para que fuera justo al día siguiente a la unidad de alto riesgo. yo no sabía qué podía ser así que sóló conseguía llorar y llorar porque me puse en lo peor. 
Al entrar en consulta, me ponen un papel delante y me dicen que mi bebé tiene posibilidades de tener síndrome de down porque para mi edad había salido un procentaje alto... me costaba escuchar.... se me nubló la vista... y sólo me dijeron que podían hacer otra prueba para asegurarse a lo que yo accedí. ¡Cómo me arrepiento de eso! si no me hubiera hecho está última prueba mi bebé podría seguir conmigo...
Me pasaron a una sala, y el papá ya pasó conmigo; mientras me hacían una ecografía nos fueron explicando las posibles enfermedades que podía traer Eloy y fue excesivo para papi que se desmayó y lo tuvieron que mandar fuera a monitores por lo que me quedé sola. Pensé que me iban a hacer una amniocentesis, pero no, era una prueba donde me sacaron un trocito de placenta. No me dolió nada, fue algo sencillo y sólo me dijeron que hiciera reposo 72 horas y si no manchaba nada podía continuar haciendo mi vida normal. El reposo fue genial y a la semana, semana 13, los reusltados...TODO ESTABA PERFECTO. Todos felices, mi Eloy estaba bien y podía disfrutar de él, tanto que en la semana 15 me fui a verle en una eco 4D donde me dijeron que estaba todo bien.
Ya se me iba notando también tripita, pero en la semana 17 empecé a encontrarme mal; por la noche me dolía la barriga y por la mañana al limpiarme vi en el papel todo verde. Corriendo a urgencias donde no vieron nada, hongos me dijeron y me mandaron a casa.Pero yo me seguía encontrando fatal, de hecho estaba tiritando en pleno mes de Julio. Por la mañana me levanté sangrando y me fui a urgencias nuevamente pero no ven nada y me mandan para casa con reposo.
El 20 de Julio, en la semana 18 me encontraba peor, sin fuerza... y sobre las 10-11 empieza a dolerme la barriga hacia los riñones pero como me dijeron que podía ser infección de orina lo vi normal pero según pasaban las horas me encontraba tan mal que volvimos a urgencias.En esta ocasión al hacerme la ecografía les cambió la cara a los doctores... el niño se había parado y tenia que expulsarlo por lo que me mandan a la habitación con mi novio y mi madre, sin ningún médico a pesar de que yo tenía muchas ganas de empujar. Llamamos al ginecólogo y para él faltaba mucho por lo que cuando se fue me puse a empujar yo sola, agarrándome de una mano a mi madre y de la otra a mi novio... y finalmente Eloy nació, tan pequeñito con su bolsita... no pude mirar. Llamamos al médico que se pensó que era una tontería y cuando lo vió cortó el cordón y se lo llevaron en una sabana. Mi madre pudo verlo, a mí no me dejaron. Según ella estaba dormidito y era igual a su padre...
Como a mí no me salía la placenta me tuvieron que hacer legrado y al despertar me encontraba en una zona rodeada de mamás que iban a tener sus hijos con toda la felicidad del mundo. Se me rompió el alma.
Mi hijo Eloy, nació el 21 de Julio a las 5 de la mañana; a los tres meses me volví a quedar embarazada con todos los miedos del mundo. Esta vez no me hice la prueba, me negué. Emma nació el 30 de Julio perfectamente, una año y una semana después que su hermano...
Yo soy, mamá en el cielo y mamá en la tierra.

El primer embarazo de @mibebearcoirisz

Era mi primer embarazo, me enteré que estaba embarazada en la semana 8 y fue un sorpresón y desde el principio lo vivimos con mucha ilusión; pero duró muy poco. A la semana me levanté sangrando y fui directa al hospital. Me exploraron y a través de la ecografía vaginal observaron que no había nada. Se veía que había estado embarazada pero ya no había ni saco gestacional. Había sangrado mucho y según ellos lo había perdido ya.
Fue muy doloroso en todos los niveles, tanto físico como emocional. Me dolía tanto que llegué a pedir la epidural porque tenía muchas contracciones, así que me ingresaron. Me pusieron calmantes por vena y me quedé ingresada hasta que se me pasó el dolor. Después, mediante un análisis de sangre comprobaron que efectivamente había tenido un aborto.
Mi vida cambió aunque estuviese embarazada de muy poco. Sales de casa con una idea, asustada porque estás manchando pero sin pararte a pensar que puedes volver vacía. Tener una pérdida es tan doloso que es muy difícil de explicar...mi bebé llevaba sólo dos meses dentro de mí, y yo apenas hacia una semana que sabía de su existencia...
Pero desde el primer momento le amé y sentía que me habían arrancado un cacho de mí, sentía que mi bebé había estado conmigo siempre. Las primeras horas era como que deseaba que se hubieran equivocado y sentía que aún le tenía dentro, quería que fuera un error...
Lo más duro vendría al día siguiente cuando de repente sentí como algo salía de dentro de mí, y cuando fui a mirarlo, era un pequeño cuerpecito del tamaño de una nuez todo formadito y acurrucado. Aquel cuerpecito del tamaño de una nuez, era mi bebé, tenía piernas, cabeza, espalda, brazos...parecía un muñequito. No recuerdo la imagen muy nítida porque en el instante empecé a chillar llorando y rápidamente mi madre que estaba en casa vino y se lo llevó.
Creo que es lo más duro que me ha pasado en la vida.
Me quedé varía por dentro y a día de hoy creo que es un vacío que jamás se llenará.
Una pérdida gestacional duele. Ya sea de 8 semanas, de 20 o 40. Desde el minuto 0 es tu hijo, le quieres y sufres por él.
Justo al año, volví a quedarme embarazada y la ilusión me duró menos de una semana porque a las 6 semanas tuve otro aborto. Este fue más rápido y no fue doloroso a nivel físico pero a nivel emocional me quise morir. En uno de los momentos en que te preguntas, ¿qué le he hecho yo a la vida para que me pase esto?
Te quedas rota, sin esperanza, y por lo menos yo, sin ganas de oír hablar de bebés ni embarazos.
Gracias a la vida, hoy estoy esperando a mi bebé arcoiris, embarazada de 37 semanas y a punto de conocer al amor de mi vida, al que espero que sus dos hermanit@s cuiden desde el cielo. Nunca me olvidaré de mis dos estrellas porque yo soy mamá en el cielo y mamá en la tierra.


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jueves, 18 de enero de 2018

¿Cómo elegir guardería?

Estrenamos sección de psicología donde ampliaré los post que os escribo para maminteresante y os dejaré este espacio para que me hagáis todas las preguntas que necesitéis, bien sea del tema del post, publicándolo en comentarios o alguna otra consulta o propuesta de tema, haciéndomela llegar a través del formulario de contacto, como ha hecho una de vosotras, que me pidió ayuda para la elección de guardería, momento en el que se encuentra actualmente.

Lo primero que tenemos que tener claro es que las guarderías no son un mero lugar donde "aparcar" a los niños cuando estamos trabajando o no tenemos tiempo, es decir, no son lugares donde sólo van a cuidar de ellos, deben ser lugares donde les estimulen y les ayuden a adquirir ciertas habilidades durante el día (siempre dentro de su edad y necesidades) por lo tanto, deberemos buscar centros que nos faciliten esta opción, que sean estímulantes para nuestros pequeños y que dispongan de actividades extraescolares por si queremos ampliar con alguna actividad, esto último más opcional. Lo ideal es que nos centremos en tres grandes grupos a la hora de seleccionar: personal de la guardería, seguridad y local.

Personal de la guardería


Algo fundamental es que los profesionales que se encuentren trabajando en el centro tengan la titulación correspondiente, esta es la de técnico especialista en educación infantil o título de magisterio especialidad educación infantil; lo mínimo es un educador y una persona de apoyo y puede suplementarse con algún auxiliar aunque no es obligatorio y podrá tener cualquier título relacionado con la atención infantil. Es importante que vosotros como padres y madres lo conozcáis porque tenéis derecho a solicitar esa información.

Además hay un ratio de niños por cada educador, es decir, que en una guardería con muchos niños deberán tener más personas empleadas para evitar riesgos y daños que se puedan hacer los menores, quedando la distribución tipo de esta forma:

  • 8 niños por educador en niños de entre 0-12 meses
  • 14 niños como máximo en niños de entre 12-24 meses
  • 20 niños por educador en aulas de 24-36 meses
Por supuesto, como os decía antes, siempre buscando la atención personalizada a nuestro bebé porque cada uno necesita reforzar o cuidar ciertos aspectos y no debemos quedarnos con la excusa de que "son muchos niños".
También es importante que os informéis de la línea pedagógica del centro, si cuadra con la idea que vosotros tenéis en mente o no igual que es fundamental saber cómo se comunican con los padres y con cuanta periodicidad porque es interesante saber con cierta regularidad los progresos de nuestro niño o nuestra niña.
Por último, los horarios del centro deben ser compatibles con los vuestros, ya que un centro puede gustaros mucho pero generar una alteración drástica de vuestros horarios, lo que a la larga os acabará quemando y cansando. Es muy útil para entender la filosofía del centro y saber si se adapta a lo que estáis buscando que os quedéis al finalizar la jornada lectiva para poder preguntar las opiniones e impresiones de otros padres.

Local destinado a guardería

Debe ser un edificio de uso exclusivo para guardería, o si se destina a otros usos que este situada en la planta baja o primera y con un acceso independiente del exterior, aumentando de esta forma la seguridad y la facilidad en caso de evacuación.
La luz natural es fundamental, por lo que debemos buscar lugares con un patio exterior al que se pueda acceder directamente desde el centro (superficie mínima de 75 m2) y con zonas de sombra preferiblemente así como una zona techada para los días de lluvia (o en su defecto que os indiquen que medidas adoptan los días de lluvia). El patio puede ser interior pero siempre deberá tener luz natural y ventilación igual que las aulas (que también deben estar limpias, ¡FUNDAMENTAL! y ordenadas).
Debe haber un mínimo de 3 aulas, cada una con una superficie mínima de 30m2 con baño (especialmente las destinadas a niños mayores de dos años) y zonas bien diferenciadas de juego y descanso. Las aulas se destinarán a los bebés de 0-12 meses, otra para los de 12-24 meses y otra para los de 24-36 meses; además de añadir un aula multiusos.
Finalmente debe disponer de cocina o zona donde preparar los alimentos con un buen servicio de catering o una persona con la titulación necesaria para ello (manipulación de alimentos). Es importante que en las entrevistas y visitas hablemos con el personal de cocina, especialmente si nuestros hijos tienen alguna alergia alimenticia o una dieta concreta que queramos seguir (como puede ser el caso de dietas vegetarianas o veganas).
El último aspecto a tener en cuenta con respecto al lugar físico es la distancia a la que se encuentre, y aquí tenemos dos opciones, ambas personales y ha valorar por cada uno: la primera opción es valorar una guardería cerca de nuestra casa, para evitar desplazamientos largos e innecesarios con el niño en coche; y la segunda opción, una que nos pille cerca del trabajo para poder ir fácilmente en caso de que haya algún problema o para recoger al pequeño o pequeña en cuanto salgamos del trabajo.

La seguridad en la guardería

Este apartado es muy básico pero en muchas ocasiones se nos olvida comprobarlo, los aspectos a tener en cuenta son:
  • Enchufes o tomas de corriente deben estar fuera del alcance de los niños o con protección infantil; lo mismo sucede con los radiadores.
  • Las ventanas no deben poder ser usadas por los niños, es decir, que no tengan la opción de abrirlas
  • Suelos antideslizantes
  • No puede haber superficies rugosas o aristas en esquinas ni escalones, y de existir se deben poner los medios para que no dañen a los niños.
  • Debe existir un plan de emergencia y evacuación claro
  • El aula de los niños más pequeños no debe tener la opción de que éstos salgan del mismo por su propio pie (o rodillas en caso de estar gateando)

Si después de vigilar todas estas características sigues teniendo dudas, acude en horario lectivo para ver cómo los educadores interactúan con los niños y si os gusta cómo se relacionan con ellos.


Y vosotros, ¿cómo habéis elegido guardería? ¿qué criterios habéis seleccionado? si te gusta este post o algún otro de los antiguos no dudes en apuntarte a nuestra newsletter para que podamos seguir creciendo y escribiendo contenido de calidad.

Imagen obtenida de internet, autor desconocido

viernes, 12 de enero de 2018

Lactancia materna en prematuros

Numerosos estudios hablan de la capacidad que tiene el cuerpo para diseñar la leche especial que tu bebe va a necesitar según el momento del día, y esto en la prematuridad es un factor fundamental porque disminuye la morbilidad (enfermedades asociadas) y un fantasma que nos rondó durante toda la estancia en la UCI y de la que al final nos libramos: la enterocolitis necrotizante. La lactancia materna es complicada ya de base, molesta, genera mastitis, grietas… y en muchas ocasiones hay que ser muy perseverante para conseguir establecer una lactancia adecuada y exitosa, pero si hablamos de grandes prematuros la cosa se complica. Hay que recordar que no es lo mismo hablar de prematuros que de grandes prematuros, no sólo por su peso, sino también por su inmadurez neurológica y digestiva entre otras. Lo que a nosotros nos parece muy sencillo, masticar, tragar, respirar… realmente es muy complicado, y cuando tuve que enseñar a Daniella a comer descubrí que la acción de comer es muy compleja. Un bebe a término sabe comer, lo tiene ya establecido de forma innata, ya sea lactancia materna o artificial pero sabe cómo tiene que succionar (aunque pueda costarle), cuando tiene que respirar y cuando tiene que tragar; un prematuro extremo no, de hecho, inicialmente su alimentación es a través de sonda y mínima cantidad (Daniella empezó tomando por sonda 1cc de leche, y hubo que parar hasta en tres ocasiones para ponerla a dieta por las infecciones). Como ya sabéis, mis pequeños nacieron en la semana 25, y hasta la semana 34 no se les puede poner al pecho (o dar biberón) porque no van a ser capaces de succionar correctamente, y aún así hay que tener mucho cuidado y mucha paciencia. Es decir, que estuve más de 9 semanas usando un sacaleches sin nada de estimulación por parte de mi bebé, así que para mí establecer una lactancia materna exclusiva fue imposible ya que a esto se unía los altibajos emocionales propios de la situación. Mi comienzo con la lactancia fue sencillo y atípico, comencé con el sacaleches cada 3 horas, y ya en la primera extracción conseguí unos 20-30ml de leche, una cantidad importante para ser prematuros, haber tenido parte de cesárea y ser gemelar; pero es cierto que la subida de leche la tuve relativamente pronto, pues ya la primera vez que les conocí y vi a David empecé a manchar unas pequeñas gotas de leche. Con las cantidades que sacaba y lo poco que comía Daniella hice un buen banco de leche casero que permitió que mi ratona continuase algo más con leche materna. Estuve asesorada en todo momento por todo el equipo sanitario, pero en especial por una enfermera, Beatriz, que aclaraba todas mis dudas y tenía mucha paciencia conmigo, y todos me apoyaron en espaciar la estimulación 4 ó 5 horas pues la cantidad que tenía era importante y podía “relajarme” un poco, sin embargo, el problema llegó cuando empezó a tener problemas graves de salud Daniella, pues las tomas me las saltaba, no me apetecía dejar de tocarla o de estar en canguro para sacarme leche, y esto hizo que la producción descendiese, aunque después intenté volver a encauzarla fue realmente difícil y frustrante, entre otras cosas, porque había una gran presión al saber que mi leche era de vital importancia para la niña. Inicialmente probé con la cebada, tanto en pastilla como a través de cerveza 0,0 (recordad que la sin tiene algo de alcohol aunque sea mínimo) y no noté ninguna diferencia; aumenté el consumo de agua pues dicen que la ingesta de líquidos produce más líquidos, y probé a sacarme leche teniendo a la niña encima en canguro, y además de complicado fue inútil pues la cantidad de leche en vez de aumentar, disminuía. Por último y ante la frustración y desesperación que tenía probé, asesorada por las enfermeras con lo que llaman la “Extracción Poderosa” o también llamada tortura china: consiste en estar durante 48 horas estimulando y extrayendo leche durante 5 minutos de cada pecho, cada hora, noche incluida, agotador y aunque parecía prometedor se quedó en nada. Al final, tan sólo producía 240 ml en 24 horas, algo mínimo y que agotó las reservas de mi banco de leche por eso Daniella acabó tomando biberón. Tuvo suerte, porque dos meses exclusivos de sacaleches complican la lactancia y de hecho no conozco a ninguna mamá que prematuros extremos que consiguiese establecer lactancia materna exclusiva, como mucho, mixta ya que ante la dificultad que tienen los prematuros para engordar es importante complementar con alguna toma de fórmula para evitar pérdidas de peso y en las que son sólo con leche materna hay una parte de la toma que se realiza con biberón pues el bebé tiende a cansarse al estar al pecho. La satisfacción que me queda es que aunque fueron pocas veces, Daniella pudo ponerse al pecho para realizar succiones no nutritivas y aunque es una espinita que llevaré clavada siempre, sé que hice lo que pude hasta que mi cuerpo dijo basta; por eso no creo que el fracaso en la lactancia con grandes prematuros se deba únicamente a falta de asesoramiento o de apoyo por parte de los profesionales médicos, sino más bien a las circunstancias, en especial a la imposibilidad de poner al bebé al pecho para que estimule que es realmente lo único que aumenta la producción. Si sois mamás de prematuros o mamas que habéis tenido dificultades con la lactancia, me encantaría escuchar vuestras historias y cómo conseguisteis o no establecer la lactancia materna.

Puedes seguir nuestra historia en instagram (@mi_arcoiris_guerrero) y si tienes algo interesante que contar sobre prematuros, tu historia, información útil... puedes escribirme a miarcoirisguerrero@gmail.com

jueves, 11 de enero de 2018

Daniella y su estrella

Daniella ya tiene una estrella en el cielo,  concretamente en la Osa Mayor y conseguirlo ha sido muy fácil; ¿cómo lo hemos hecho? gracias a la iniciativa Etoilez Moi que te ofrecen regalar una estrella con el nombre que tu decidas y para el evento que tú quieras.



A Papá Arcoiris y a mí nos ha parecido una idea estupenda, porque en el firmamento habrá una estrella con el nombre de nuestra pequeña que vivirá muchísimo tiempo, transmitiéndonos esa paz y serenidad que nos embarga cuando miramos el cielo estrellado. De hecho, estamos pensando adquirir otra para su hermano, para que puedan estar juntos en el firmamento.

Desde 24,90 puedes adquirir tu estrella para bautizos, bodas, celebraciones... ofertando distintos packs donde podréis elegir incluso la constelación que más os guste y siempre os llegará con un certificado donde se indican las coordenadas de vuestra estrella que será única e irrepetible y se conserva en el Internacional Celestial Repertory.



Si a vosotros también os interesa comprar una estrella, tenéis el banner de Etoilez-moi a la derecha que os llevará directamente a la página y os permitirá ver todas las opciones posibles.

domingo, 7 de enero de 2018

Balance 2017

Nuevo año y toca hacer un balance del año que se queda atrás, y aunque tarde creo que es necesario para toda mi familia. Estas Navidades han sido algo agridulces, han sido las primeras para bien y para mal, y hay momentos que duelen, que sientes que te falta uno, pues tu familia, tal como la habías pensado cambió aquel 13 de Mayo. Este 2017 ha sido el año que me ha pasado lo peor que me podía pasar en la vida pero también lo mejor que podía pasarme pero... mis sentimientos ya los conocéis bastante, por eso, en esta ocasión le he pedido a mi marido que sea él quien haga este balance, ¿por qué? porque la muerte perinatal, los embarazos y nacimientos siempre se viven dese el punto de vista de la mujer, pero en muchos casos hay otra persona detrás. Puede ser un padre, como es el caso, o puede ser otra mamá en caso de parejas homosexuales, o un familiar en caso de madres solteras... siempre hay alguien que pasa por esta experiencia dura y bonita y del que la gente no suele preocuparse, por eso hoy le doy voz en esto; y aunque quizás la redacción no sea la mejor y él quería que lo re-escribiera yo de otra forma, no lo voy a hacer, porque es su manera de expresar su interior:


Mi balance de 2017, creo que nunca me he hecho esta pregunta, siempre he sido de mirar hacia delante sin pensar, sin analizar este tipo de cosas... pero en esta ocasión toca evaluar y analizar porque 2017 no ha sido un año normal, ni mucho menos, ha sido un año muy, muy duro; el más difícil de mi vida con diferencia: conseguir el embarazo, que fuese gemelar con sangrados, cólicos nefrítico, rotura de bolsa muy pronto y al final parto en la 24+6, complejo, cesárea y parto seco natural. Recuerdo aún esos momentos, la incertidumbre me comía junto al miedo, fundamentalmente por mi mujer, luego ya vino el miedo relacionado con mis hijos pero en ese momento... sólo vi a mi mujer entrando a quirófano, sin poder acompañarla, ni ver a mis hijos nacer ni saber qué ocurría...Recuerdo cuando salió Daniella, directa a la UCI pero los pediatras pararon, nos dejaron verla, nos enseñaron su carita y nos tranquilizaron pero después salió David, iban muy rápido, con el respirador, preocupados y pararon brevemente para que por lo menos le conociéramos. Nunca podré olvidar ese momento. Por eso, 10 de Mayo, el día más feliz de mi vida, pero con una gran amargura que me sigue acompañando a día de hoy, pesaban 669 y 812 gramos, y todo se nos ponía aún más difícil, así que nuestro lema paso a ser "pasito a pasito" porque se ganaban batallas pero no sabíamos si se iba a ganar la guerra. Nos aferrábamos a lo positivo que nos dijesen los pediatras y a ese maravilloso "están estables", era lo único en que pensaba. El 11 de Mayo mi hija me terminó de conquistar, supe en ese momento lo que era el amor de verdad cuando me dejaron tocarla y con sus manitas me agarró el dedo...recuerdo ir a la habitación de mi mujer llorando, alarmarla y tranquilizarla porque había sido lo más maravilloso que me había pasado nunca.

13 de Mayo, el peor día de mi vida, nuestro hijo nos dejó, se fue... y desde entonces me acompaña la misma frase "Tus alas ya estaban listas para volar", pero mi corazón nunca estuvo listo para verte partir" y es así, tal cual, nunca lo estuvo ni lo está.
Después de ese día, nubes y claros; muchas nubes y pocos claros con las buenas noticias de nuestra hija que iba consiguiendo pequeñas cosas gracias a que su hermano vino al mundo para darle vida a ella y se convirtió, como dice su madre, en su arcoiris guerrero o como digo yo en mi espartana; que con una fuerza increíble superó cosas que muchos adultos ni siquiera podríamos. Ductus, reapertura y operación del mismo, fallos renales, broncodisplasia, no tener tensión arterial...hasta que por fin, gracias a sus huecos y a la ayuda de médicos, enfermeras de neonatos y al esfuerzo y corajde de su madre que pasaba horas y horas metida en la UCI para poder estar un poco cada día con ella o pegada a un sacaleches para poder alimentarla... llegó a los 2 Kilos 400 gramos y pudimos traérnosla a casa.

Después de eso, todo ha seguido siendo nubes y claros, yo empecé el duelo por mi hijo cuando salimos del hospital porque antes creía que tenía que estar fuerte para mi mujer, por eso, a día de hoy, cuando cojo a mi hija en brazos muchas veces lloro, y otras no querría soltarla y solo quiero abrazarla todo lo fuerte que pueda. Tengo que agradecer al 2017 por dármela a ella, porque es la que hace que me levante por las mañanas, pero, siendo sincero y claro... también ha sido muy cabrón, porque nos lo ha complicado más de lo que esperábamos; por eso, el 2017 a sido el peor y el mejor año de mi vida, pues ahora tengo un ángel en el cielo que cuida de mi y de mis dos ángeles en la tierra.



Never in my arms, always in my heart

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lunes, 11 de diciembre de 2017

Mi pequeño ángel

La muerte perinatal engloba todos aquellos fallecimientos que suceden después de la semana 28 de gestación hasta los siete primeros días de vida del bebe y actualmente en España se estima que se da en 4 de cada 1000 nacimientos, eso sí, cuando te ocurre los números no te importan. Cuando te ocurre, a pesar de que tienes que pasar el duelo exactamente igual que con el fallecimiento de otra persona querida, a menudo éste no es reconocido, lo que llaman "duelos desautorizados", es una realidad silenciosa para los padres o familiares más allegados porque la mayoría de la gente no lo comprende, piensan que cómo no se le ha conocido (en el caso de muerte intrauterina) o se le ha conocido poco (muerte tras el nacimiento) no duele o es algo más pasajero. Durante todo mi proceso de duelo, en el que continúo actualmente, había dos frases que me dolían mucho: eres joven, tendrás más hijos o todo ocurre por un motivo, mejor ahora que más adelante. A todos los que me leéis, os ruego que si os encontráis con alguien cercano que sufra una muerte perinatal, no le digáis este tipo de frases. Es verdad que soy joven y puedo tener más hijos, pero si en un futuro me decido a aumentar la familia, los hijos que vengan se añadirán a mi núcleo familiar, no sustituirán a mi pequeño David y por supuesto, no hay nada positivo en la pérdida de un hijo así que, cuando aconsejáis "buscar el lado bueno", creedme, los padres no lo vemos ni en ese momento ni en ningún otro. Hace poco he leído que ante la muerte de un hijo no nos "recuperamos" sino que nos "restituimos" y creo que esta palabra define mejor las emociones vividas. Nunca vamos a olvidar a ese hijo pérdido, da igual como se produzca la pérdida, pero aprendemos a vivir con ella y a incorporarla en nuestra vida diaria sin una gran pena.

Uno de los principales problemas que existen actualmente con el duelo perinatal es la desinformación y el desconocimiento de los profesionales de la salud sobre como lidiar con estas situaciones; es cierto que cada vez se va avanzando más, pero aún se bloquean muchos sanitarios o son bruscos a la hora de dar las noticias. ¿Sabiais que hasta hace poco no se permitía a la madre ver al bebe y si dejaban que lo viera el padre? Consideraban que así el proceso de duelo se realizaba mejor. Actualmente se está luchando para que los profesionales sanitarios no sólo pregunten a los padres lo que quieren hacer sino también que les aconsejen y orienten pues esto es fundamental, además de permitirles tener un espacio de tranquilidad para despedirse de su hijo y tener todo el tiempo que necesiten. Nosotros en ese sentido fuimos muy afortunados pues nos ayudaron y orientaron muy bien. El momento en el que me comunicaron lo de David, lo asumí, recuerdo a mi madre preguntando si se podía hacer algo más por él y fui yo la que le dije que no, que se había ido, pero después de eso no sentí absolutamente nada, un gran vacío en mi interior que no sé ni como definir y me preguntaron si quería cogerle. No sabía que hacer y me aconsejaron que lo sostuviera en brazos, que me despidiera de él y que le ayudase a partir en paz y así lo hice. Es duro recordarlo, pero gracias a eso sé que pude despedirme de mi hijo de la mejor forma posible y que a lo mejor sin ese consejo no lo hubiera hecho y la despedida habría sido más dura. Nos habilitaron una sala, y nos dejaron todo el tiempo que necesitásemos, sin prisas de ningún tipo y dejamos marchar a David cuando nosotros estuvimos preparados.

Soy consciente que yo no he tenido un duelo al uso, pues mi pena es algo menor porque tengo que seguir luchando día a día por mi hija, pero las emociones han estado en todo momento, entre ellas, las más habituales la culpa y la ansiedad; me agobiaba mucho no saber exactamente lo que le había pasado y no quería preguntar, sin embargo, al alta de Daniella, me dieron el informe de David y aunque en un principio no quería abrirlo me alivió mucho saber qué era exactamente lo que había pasado pues siempre estaba con la duda de si podrían haber hecho más.
En general, hay seis pautas que aparentemente son comunes en los padres que sufren una situación de muerte perinatal (y os aseguro que yo sí he pasado por las seis), información que se ha obtenido gracias a la investigación que hace UMAMANITA sobre estas muertes:

  1. La promesa de no olvidar nunca al hijo/a
  2. El deseo de morir
  3. Una revitalización de las creencias religiosas
  4. Un cambio de valores
  5. Una mayor tolerancia
  6. Sombra de dolor
Por eso quiero decirte, si estas pasando por estas conductas o tienes sentimientos muy negativos, es normal es todo muy reciente; valora si deseas recibir algún fármaco para la ansiedad o para la pena, a mi personalmente no me gustan pues creo que bloquea el proceso de duelo, pero es una opción muy personal; ahora bien, si pasados 6 meses tu pena sigue siendo igual de intensa, por favor, acude a un profesional que pueda ayudarte en este proceso. aún así te dejo algunas pautas como madre que ha sufrido una pérdida y como profesional del campo para que pueda ayudarte si por desgracia te ha tocado vivir esta terrible situación:
  • Llora o no llores: haz lo que te apetezca, y no te cortes por otras personas (esto va para ti también papá, no tienes que ser el fuerte, tú también has perdido un hijo/a). Lo normal es que se llore pero hay muchas personas que no puede, no les sale, no pasa nada, no te sientas culpable, cada uno mostramos nuestra propia pena de la forma que más nos ayuda.
  • Pon nombre a tu bebé: oír hablar de un feto en esas situaciones es muy duro, ponle nombre, es tu hijo/a y te ayudará a recordarlo mejor y a humanizar la experiencia.
  • Intenta tener un recuerdo de él o ella: actualmente se está permitiendo hacer las huellas de los bebes que nacen y no viven para que los padres puedan tener un recuerdo; en los casos que no es posible utilizan una pulsera identificativa, un mechón de pelo...en mi caso tenemos su pulsera y su cordón umbilical (es curioso porque el de Daniella no lo tenemos ya que con las prisas lo tiraron)
  • Despídete como más te apetezca: haz una misa con toda la familia, un funeral, un velatorio, una comida o llora en tu cuarto unos días lo que tu pareja y tu queráis y necesitéis.
  • Habla de él/ella: a lo mejor al principio te resulta complicado, pero cuando te veas capaz habla de tu hijo o hija, pues ha existido y es alguien real para ti y tu entorno.
  • Habla con las personas de confianza que tengas cerca:no tienes que ser fuerte, puedes sentirte mal, no lo ocultes y cuéntales que te ocurre. Déjate ayudar.
  • Haz una carta de despedida: te ayudará a "despedirte" de tu hijo/a darle forma a esa pena y convertirlo en otro sentimiento más llevadero.

Como este blog lo escribo para ayudar e informar a otras mamas que se encuentren en mi misma situación, y también como una vía de desahogo personal, me he animado a escribir la carta de despedida a mi pequeño ángel; he llorado mucho escribiéndola,  pero realmente lo necesitaba y me ha ayudado a liberar cierto peso que tenía en mi pecho.




"Mi pequeño ángel, han pasado casi 7 meses desde que te fuiste y para tu padre y para mí aún se hacen muy duros los días trece de cada mes, aún siento temor a las dos y media de la mañana y sinceramente, aún siento rabia porque no habías hecho ningún mal en este mundo como para tener que dejarlo tan pronto. Sé que eres una luz que nos guía a toda la familia, en especial a tu hermana, que siempre tendrá un ángel cuidando de ella. Aún me duele mirar tu foto pero me siento afortunada por tenerla, por poder tener un recuerdo tuyo, aunque sea lleno de cables y tubos. Aún me duele el corazón al pensar en ti, y tengo sentimientos encontrados con el último momento que pasamos juntos, la primera y única vez que pudiste cogerme de la mano y jugar con ella. Aún recuerdo tu cara el día que nos dejaste, y el llanto de todas las personas que te querían aún sin conocerte. Sé que estas bien cuidado, tus cenizas están muy cerca de mí pero sin ser yo consciente, perdóname por no haber decidido aún qué hacer con ellas, pero ninguna opción me parece adecuada ni buena, quizás la que más paz me transmite es la actual. Perdóname por no haberte llorado lo suficiente o por no hablar tanto de ti como me gustaría, perdóname por .no haberme dado cuenta de lo que pasaba, perdóname porque cuando lo hagas entonces podré hacerlo yo. Sé que en esta carta debería despedirme de ti, esa es su finalidad, pero no puedo, porque siento que me acompañas siempre porque te quedaste a vivir en mi corazón. Te quiero, no me olvides, porque yo nunca podré olvidarme de ti"

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martes, 5 de diciembre de 2017

Básicos para la estancia en el hospital de tu bebé prematuro

Todo el mundo cuando está embarazada ha oído hablar de la bolsa del hospital donde llevarás tu ropa, la de tu bebé, pañales, toallitas... y todo lo necesario para los primeros días, pero nadie te habla de lo que necesita un bebé prematuro y también tenemos una "bolsa para el hospital", y hoy os cuento mis básicos para la larga estancia de la UCI neonatal.

¿Qué necesita el bebé?

A primera vista puede parecer que no necesita nada, ya que está en la incubadora únicamente con un pañal, ya que no se le puede vestir hasta que es lo suficientemente grande como para estar en cuna, pero sí necesitamos unos cuidados y unas prendas básicas:

En primer lugar, los pañales y las toallitas como cualquier otro bebe, pero ¿qué pañales compramos? hay diferentes tipos en el mercado, y no te desesperes porque si tu hijo pesa menos de 1kg TODOS le van a quedar grandes. Desde mi punto de vista los más cómodos de usar y que mejor se adaptan al bebé prematuro son los de Mercadona o los de Dodot o Carrefour (que es su marca blanca). En mi caso opté por los de Carrefour (son los micro, que van desde el kilo hasta los 3 kilos) primero porque estñan muy bien de precio, teniendo en cuenta que todo lo pequeño suele ser más caro y venir menos cantidad, y segundo porque te viene un indicador de pis, una línea que cuando el bebé se hace pis se pone de color azul y en estos bebés es algo muy importante. Daniella hizo en su momento un fallo renal, por lo que había que estar constantemente mirándole el pañal y estos nos facilitaban las cosas, también después ya que tanto el pis como la caca se cuantifica y tiene que hacer un mínimo al día para evitar problemas. Estos pañales nos permitían llevar un control y no molestar a la niña.

Importante también un sacaleches, aunque no tuvieses previsto dar el pecho, te aconsejo encarecidamente que si tienes un bebe prematuro te lo replantees pues es muy beneficioso para ellos y además de ayudar a combatir múltiples enfermedades también ayuda a evitar la enterocolitis necrosante, una enfermedad muy peligrosa e incluso mortal. Es cierto que te va a ser muy difícil realizar una lactancia materna exclusiva si tienes un gran prematuro, pero el tiempo que tome tu leche aunque sea por sonda le ayudará muchísimo. En mi caso, opté por el sacaleches de Medela (creo que todas las que pasábamos por la UCI teníamos el mismo por recomendación de las enfermeras, probé otros pero no me succionaba igual. Lo bueno que tiene este sacaleches es que tiene función de succión pero también de estimulación lo que ayuda a aumentar la producción y créeme, será tu gran aliado durante el tiempo que este el bebé ingresado, no sólo por la necesidad que ya he comentado sino porque te obliga a generar unas rutinas, lo que te facilita no "volverte loca"

Lo siguiente que necesitareis es una manta, de grosor variable dependiendo de la época del año y de la temperatura de la UCI (por norma no suele superar los 21º), es fundamental porque nos permite hacer el método canguro (que otro día os explicaré) sin que el bebé pierda temperatura corporal, teniendo en cuenta que al ser tan pequeños su regulación de temperatura corporal es peor. No tengáis sólo una, porque se puede caer y os quedareis ese día sin recambio, nosotros teníamos tres y de diferente grosor.

Siguiente artículo, fundamental y difícil de conseguir, un chupete de prematuro, que es más pequeño que los chupetes normales y además viene con una adaptación para cuando el bebé tiene puesta la CPAP para respirar. El chupete es fundamental porque le ayudará a trabajar la succión y después a asociar que con la succión se consigue alimento. El que nosotros pudimos conseguir fue el de Philipps y la verdad es que después no ha querido ningún otro chupete.

Como opciones no obligatorias tenemos los "Dou-Dous" y los cuentos. Los Dou-Dou son la alternativa segura a los famosos pulpitos de ganchillo (os doy mi opinión aquí) y que pueden hacer un "semi-canguro"con el olor de la madre, es suficiente con dormir una noche con él y la elección del modelo es libre. Nosotros escogimos el de la foto (de Kiabi) porque nos permitía colocárselo de tan forma que no se quitase la sonda naso-gástrica.

Creo que es importante también que tengáis uno o dos libros a mano en la UCI para leerle al bebé, no entenderá nada pero reconoce vuestra voz y le gusta y agrada. Os he puesto el que más le leía a Daniella, que es "Adivina cuánto te quiero", es una historia muy bonita y a día de hoy se lo leo para dormirle y parece que sí le tranquiliza y le genera buenos recuerdos.

Por último, pero menos urgente, la ropa que necesitaréis cuando el bebé salga ya de la incubadora a cuna o cuidados medios. Os dejo un vídeo explicativo con los tamaños y mejores tiendas para comprar la ropita pequeña:



¿Qué necesita la mamá?

Tras el primer mes, la mamá se queda sola en las visitas a la UCI porque es la única que continua con su baja por maternidad, y ella también necesita unos básicos:
  • Ropa cómoda y que favorezca la lactancia: seamos sinceros, vas a pasarte mucho tiempo con la teta fuera y te aseguro que si eras vergonzosa ya no lo serás, necesitas camisetas que te permitan estar sin dificultad con el sacaleches, además de por supuesto sujetadores de lactancia.
  • Camisetas anchas de pecho o camisas para favorecer el método canguro: necesitas poner a tu bebe dentro de tu camiseta, por eso, una camiseta de cuello alto o muy cerrado no te va a servir, salvo que prefieras quedarte en sujetador para coger al bebé (yo lo he hecho, repito, la vergüenza desaparece, créeme) 
  • Ropa cómoda en general: vas a estar muchas horas allí sentada (yo estaba una media de 12 horas los días que no me quedaba a dormir, los que dormía allí eran 20 horas sentada en un sillón reclinable) y además, según veas lo bien que le sienta a tu bebé el método canguro vas a querer estar cuantas más horas mejor, luego te dolerá todo el cuerpo pero como es algo que puedes hacer por él o ella no te importará. Una de las conclusiones a las que llegué es que me tenía que olvidar por un tiempo de los vestidos.
  • Lleva comida para calentar en algún microondas que normalmente tienen a disposición de los padres: si tienes una estancia corta en el hospital no pasa nada porque comas en la cafetería o de bocadillo, pero cuando mínimo vas a estar 2-3 meses tu economía (y tu peso) se resienten así que para comer más barato y sano llévate tu propia comida de casa.
  • Cargador de móvil: te pregunta mucha gente e investigas mucho y las baterías, cuando buscas todo en Internet se agotan
  • Un libro: según vaya estando tu bebé mejor te vas a ir relajando y habrá momentos que se te pueden hacer muy largos, mientras estás en canguro si tu bebé está tranquilo aprovecha y lee lo que después no vas a poder leer cuando estáis juntos en casa.
  • Agua: fundamental, no sólo por la sequedad de los aires de la UCI sino también porque facilita la lactancia materna y ayuda a aumentar la producción.
  • Crema de manos: el desinfectante y lavarte las manos será parte de tu rutina diaria, acostúmbrate a hidratarlas bien porque sino tendrás bastantes heridas y un dolor insoportable de manos.

Y por supuesto, aunque no sea algo material que se necesite, intenta descansar y salir aunque sea una hora a tomar algo con amigos o familiares que te permitan cambiar de aires, tu mente te lo agradecerá.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Anorexia del lactante (I)

A todos aquellos que me seguís por Instagram sabéis que actualmente a mi hija le han diagnosticado anorexia del lactante, después de haber estado quince días ingresadas por dejar de comer de la noche a la mañana y hacerle todas las pruebas orgánicas necesarias (incluidas una endoscopia), comprobaron que no había ningún problema físico y que era algo conductual.
La disminución del deseo fisiológico del menor a comer, después de un periodo más o menos largo sin ingesta es denominado siempre anorexia, y aunque parezca algo extraño al menos el 25% de los niños presentan rechazo a la alimentación en mayor o menor medida, ascendiendo esta cifra al 40-70% en el caso de los prematuros. Este problema suele aparecer al finalizar el primer trimestre del lactante aunque es más frecuente durante el segundo trimestre y suele ser habitual en bebes criados con leche artificial (los criados con lactancia materna suelen sufrir las denominadas "crisis del lactante" de las que poco puedo hablaros).
A nivel orgánico, lo que causa una mayor disminución del apetito o la ingesta en los niños suele ser una infección de orina, reflujo abundante (incluso aquel en el que el niño no regurgita ni vomita en las tomas) o ciertos fármacos; y aunque es cierto que puede estar asociado también con ciertos tumores, generalmente cerebrales, estos casos son los menos frecuentes.
A nivel conductual podemos encontrar múltiples causas como menores que han estado mucho tiempo hospitalizados, madres angustiadas y obsesivas, hijos únicos, situaciones de maltrato...pero generalmente suele ser consecuencia del modo en que se realizan las tomas.

En el caso de Daniella, cuyo rechazo ha sido tan grande que tiene que ser alimentada actualmente con sonda nasogastrica consideramos que el problema comenzó siendo orgánico, ya que ella tenía un reflujo bastante grande y doloroso lo que la provocó una esofagitis que la generó el miedo a comer. Como no comía, tanto su padre como yo la forzábamos y desesperábamos en algún biberón (también guiados por los pediatras), lo que fue aumentando el rechazo a comer hasta que, solo con ponerla el babero ya comenzaba a llorar desconosoladamente y era imposible acercar el biberón.
Teníamos además unos horarios muy rígidos de comida (los mismos que durante la estancia en la UCI) y con el tiempo muchas distracciones durante ese momento, que, a día de hoy creo que a Daniella no le gustaban. Si añadimos a todo esto que el momento comida siempre ha generado cierta tensión en casa, por el miedo a que la niña se ahogase y dejase de respirar, teníamos el caldo de cultivo necesario para que al menos disminuyese la ingesta de comida.

Este problema rara vez suele provocar alteraciones en el desarrollo de los menores, y suelen continuar con una buena ganancia de peso tras pasar por la fase aguda, sin embargo, suele ser un generador de estrés y ansiedad para los progenitores, fundamentalmente para la madre, situación en la que me encuentro yo actualmente a pesar de que la niña va mejorando.


Para solucionar esta anorexia es importante que nos armemos de paciencia, mucha paciencia porque, generalmente los niños vuelven a comer, pero después de un periodo de tiempo relativamente largo donde se harán aproximaciones al biberón o la cuchara, según como se vea al menor. En nuestro caso, durante la primera semana tras recibir el alta, trabajamos fundamentalmente con el biberón y el chupete de prematuro (el único que quería porque nunca le han gustado los chupetes, le dan arcadas). Durante la estancia en el hospital rechazaba incluso el líquido en la boca, escupiéndole y no tragando pero en dos días en casa conseguimos que las gotas que caían del biberón las fuese tolerando y aceptando. Para volver a asociar la succión con algo bueno, fuimos poniéndole el chupete según iba cayendo la leche por la sonda (que le llegaba al estómago); al principio fue imposible, pero poco a poco se volvió a acostumbrar y cada vez que notaba la leche en su cuerpo comenzaba a succionar de forma automática; de esta manera conseguimos también que comenzase nuevamente ha tener hambre, pues uno de los pasos fundamentales en este proceso es volver a establecer el ciclo de hambre y saciedad.
El biberón no conseguimos que lo succionara, pero sí que lo mordiera por los lados, aunque era colocarlo en el centro y del miedo ella sola lo colocaba nuevamente en sus mofletes. Durante la segunda semana hemos estado probando papillas de 60 cc (e incluso 90) con un poco de cereales y parece que la cuchara le gusta. De momento se va cansando porque es muy pequeña, pero acepta sin problemas que introduzcas la cuchara en su boca y traga y come cantidades mayores de comida.
Además hemos vuelto a incorporar rutinas en nuestra alimentación, y es que se la da de comer en un ambiente tranquilo (en su habitación, en la mecedora que tenemos) y dándole más atención, lo que ha provocado mayores risas durante la comida.
Aún tenemos unas cuantas semanas por delante en las que tendremos que ir avanzando poco a poco hasta recuperar nuevamente la lactancia con biberón, pero por lo menos a día de hoy, su pediatra está contenta con ella y considera que está avanzando muy bien y poco a poco volverá a comer; y recordad que si vuestro hijo o hija tiene una disminución significativa de ingesta de alimento podemos estar ante una anorexia del lactante, aunque lo más probable es que sea una etapa o fase debido a su edad y maduración consultad siempre con el pediatra para evitar que la situación se vuelva difícil de manejar.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Mi parto

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Conseguí quedarme embarazada gracias a la ciencia, fue una in vitro con icsi, y los primeros embriones que trasferimos fueron los que se quedaron. En la betaespera estuve relativamente tranquila porque pensaba que necesitaríamos varios intentos hasta conseguir el deseado embarazo.
Después del resultado del análisis de sangre y la ecografía que confirmó que venían dos bebes empecé con los miedos grandes. El primer trimestre, además de tener muchas náuseas y malestar en general, fui absorbida por las hormonas (fundamentalmente la progesterona que tenía que añadir con unos óvulos mañana, mediodía y noche) y no dejaba de llorar y pensar que tendría un aborto diferido, sensaciones que empeoraron cuando tuve un sangrado donde me mandaron reposo relativo.
En el segundo trimestre pensé que la cosa mejoraría, esas energías de las que hablan todos los libros, pero además de no encontrarme mejor se me complicó con un cólico nefrítico que me obligó a estar ingresada un par de días y después mantener reposo en casa hasta que dí a luz en Mayo.
Acabé trasladándome a casa de mis padres porque yo tenía que estar en cama, mi medio limón trabajaba mucho y mi madre se estaba haciendo kilómetros para cuidar de mí y luego llevar su propia casa. Con ese reposo todo fue más o menos bien hasta el 2 de Mayo que empecé a expulsar el tapón mucoso, fue muy poco pero me tocó acercarme a urgencias.
Al llegar y tras explorarme vieron que tenía el cuello del útero acortado, estaba en 14 mm y al ponerme los monitores se marcaban pequeñas contracciones, por lo que me dejaron 24 horas en observación, durante las cuales no volví a tener ninguna. Me dieron el alta con indicaciones de reposo absoluto e indicándome que cualquier cosa que me notase volviese. Al día siguiente volví a expulsar tapón mucoso así que volví a urgencias pero me dijeron que seguiría expulsando y que no me preocupara y nuevamente reposo absoluto. A los dos días, con la indicación de la matrona me volví a acercar a urgencias porque estaba con diarrea desde hacía 3-4 días y me había indicado que podía ser indicios de parto, pero al llegar la ginecóloga me hizo una ecografía, no me puso monitores y me mandó a casa con una dieta blanda diciéndome que no era tan fácil perder un embarazo, y que podía moverme algo de la cama sin problemas. Esto fue un viernes. El fin de semana pasó sin incidencias, comencé a moverme algo más, aunque tampoco mucho, y seguía con mi dieta blanda sin expulsar más tapón mucoso.
El lunes por la mañana, me desperté sola en casa, mi padre y mi pareja en el trabajo, mi madre sacando al perro, y yo fui al baño a ponerme la progesterona que me habían mandado por el acortamiento del cuello del útero, que seguía más corto de lo que debería estar. Noté que no podía parar de hacer pis, y que al ponerme los óvulos salió un charquito pequeño de líquido... empecé a llorar porque sabía lo que eso significaba, había roto la bolsa, probablemente de la niña porque es la que más abajo se encontraba, y sólo deseaba que fuera una fisura y no una rotura. Me vestí, dejé todo preparado a la espera de que llegase mi madre y en cuanto se lo conté y vio como seguía saliendo corriendo a urgencias. 15 minutos en llegar, todos los minutos llorando y rezando por mi niña, porque estuviese bien y no le pasase nada malo.
En urgencias me atendieron enseguida, me hicieron la prueba y confirmaron que efectivamente era liquido amniótico y que la bolsa estaba complemente rota, la niña tenía muy poco líquido pero no había contracciones. Me dejaban ingresada para ponerme los dos pinchazos de maduración pulmonar y a esperar que no me pusiera de parto. La ginecóloga que me atendió fue la misma que me vió el viernes en urgencias, y tras eso, las veces que nos hemos cruzado, ni me ha querido mirar a la cara.
El día del ingreso estaba de 24+4 y es cierto que la viabilidad está en la semana 24 pero con muchas complicaciones. Ese día estuve llorando, mucho, con muchos miedos pero con una pequeña esperanza de que con el reposo del hospital aguantasen los dos hasta la semana 28 por lo menos. Ese día aún no me habían mandado reposo absoluto, solo relativo.
Al día siguiente, tras la eco doppler, donde te miran todo en detalle me dijeron que ni moverme de la cama, ni siquiera para ir al baño, porque había muy poco líquido y la niña estaba muy encajada. Lo bueno es que en hasta ese momento no había tenido contracciones, ni siquiera de las pequeñas, y que los bebes estaban estupendos, incluso Daniella sin líquido.
Por la tarde empecé a sentirme un poco peor, con mayores molestias, y al hacer pis empecé a soltar hilillos de sangre. Las enfermeras no le dieron importancia, yo le dije a mi madre que había terminado de perder el tapón mucoso.
El 10 de Mayo, dos días después de haber roto la bolsa, y habiendo completado el ciclo de maduración pulmonar, comienzo a sentir pequeños dolores como de regla a las tres de la mañana. Llamamos a la matrona, y me pone monitores, no se aprecian contracciones. Desde las 3 de la mañana, hasta las 8 que llegó mi ginecóloga, no se me marcaron las contracciones en ningún momento, pero los dolores que yo tenía iban cada vez a más. Hay que explicar, que con rotura de bolsa no te pueden frenar el parto, pues la bolsa se ha podido romper por una infección y al no tener el bebe protección la infección podía pasarsele a ella; aún así dudaron, pero cuando llegó mi ginecóloga me exploró y tocó la cabeza de la niña: tenía contracciones cada tres minutos, el cuello del útero en 2 mm y la niña completamente encajada para nacer. Me pusieron un protector neurológico para los niños, con el que me quemaron las venas de la mano derecha, pero yo sólo repetía que me daba igual lo que hicieran mientras mis pequeños estuviesen bien. Mi familia tenía miedo por mí, a mi me daba igual lo que me pasase.
Me llevaron a quirófano donde estuve sola con el equipo médico. Era una intervención de urgencia por lo que mi familia no pudo entrar. Me pusieron la epidural (a la tercera porque me pinchó muchas veces y mal) y fue cuando empecé a notar algo de alivio en los dolores del parto, me pasaron a la camilla y una pediatra vino a hablar conmigo. Muchas cosas no me las dijo, porque yo pedí que no lo hicieran, sabía lo que había y lo único que le dije fue, "he venido con dos bebes, me tengo que ir a casa con dos bebes". Me explicaron que les pondrían en una bolsa de plástico cuando nacieran para que no perdieran el calor, y que no me asustase si no escuchaba nada porque en bebes tan pequeños lo normal era tener que reanimarles.
Había 25 personas en quirofano y aunque los bebes tan pequeños suelen nacer por cesárea porque no tienen fuerzas para nacer por parto vaginal, Daniella tenía otros planes. No podían sacarla por cesárea porque estaba tan encajada que la iba a llenar de hematomas, así que, tras unos cuantos pujos, nació mi pequeña guerera, a las 10.28. Tuvieron que llamarme varias veces para enseñármela, porque yo estaba tan convencida que no me la enseñarían que estaba pensando en la cesárea para sacar a David. Cuando la vi me pareció preciosa, y tuve que preguntar varias veces si lo que había oído era a la niña llorar, y todos me dijeron extrañados que sí, que no había sido necesario reanimarla. Se la llevaron a la UCIN pero iba tan bien que pudieron enseñarsela a su padre y sus abuelos.
Pero mi trabajo aún no había terminado. Era imposible continuar el embarazo de David, aunque su bolsa estuviese intacta, por lo que tuvieron que sacarle por cesárea, para la que me tuvieron que sedar completamente porque empecé a sentir cierto dolor cuando me cortaban. Nació a las 10.42 y no le pude ver. En este caso se fueron corriendo a la UCI, no pudieron verle ni mi familia pues a él si que le tuvieron que reanimar y además hizo un neumotórax.
Me desperté en el quirófano con tan sólo dos personas, una de ellas mi ginecóloga, que me llevó el embarazo y mis revisiones ginecologicas de siempre, una doctora que sé que hizo todo lo que pudo, me trato con muchisimo cariño y a día de hoy sé que investiga cómo podría continuarse un embarazo gemelar si uno de los bebes rompe bolsa y el otro no.

Mi post parto fue buenísimo, tenía molestias pero mínimas, y lo único que quería era ir a conocer a mis hijos. Sobre las 17.00 me trajeron agua para beber, me dijeron que si hacía pis para soltar la anestesia, podría ir a conocerles. Me bebí la botella en dos minutos, y a los diez ya había ido al baño y con ganas de ir a la UCIN a conocerlos.
La primera vez que los vi, no me impresionó, solo estaba feliz por verles, eran mis hijos, a pesar de que Daniella pesaba 660g y David 800g. Muchos cables por todos los lados, pero, nos dejaron tocarles con un guante muy ligeramente. Eran preciosos.
Mi post parto, fue bueno, leves molestias pero no dolores fuertes y la incomodidad que pude sentir se fue cuando a las 02.15 de la mañana, del 13 de Mayo de 2017, vinieron a mi habitación a decirme que algo iba mal y que fuera a la UCIN. No sé como podía correr en ese momento...
A las 02.30 despedí a mi hijo, y me quedé con él todo lo que necesité y fue, en ese momento cuando comprendí la lucha que tenía por delante.
Mi embarazo fue duro, mi parto fue duro y mi maternidad comenzó de la forma más dura posible pero tuve dos hijos, aunque algunas personas consideren como tal solo a uno. Mi ángel, al que siempre llevaré en mi corazón y mi guerrera, que con seis meses tiene más fuerza de la que yo jamás podré tener.

Os amo con todo mi corazón.

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